Ya lo he citado otras veces, el Gran Wyoming hace un par de años en un homenaje al grandérrimo Frank Zappa aclaró: “Libertad de expresión no es decir lo que tú quieras, sino que lo que tú digas no sea punible”.

El debate se plantea mal, porque de ninguna manera se debe hacer una guerra preventiva (el Miedo, padre de todas las cosas en nuestros días) prescribiendo sobre qué se puede o no hablar, las palabras en principio no son ni buenas ni malas, el Derecho lo único que hace (o debería hacer) es defender a la persona que considere, a través de una denuncia, que ha sufrido un daño objetivo e intransferible por el ataque de otra persona, porque si no estaremos generando normas morales que nos indiquen sobre qué se puede o no hablar. De hecho, ya nos ocurre que nos planteamos en serio si los chistes tienen gracia en función de su contenido, ¿de qué es lícito reírse? pensamos… ¿Existe un humor blanco e inocuo y perfecto o llevar al ridículo extremando las características de lo parodiado es la base de todo humor libre?

Mis experiencias con gente sin sentido del humor son nefastas, suelen ser vengativas y peligrosas; si una no se ríe de sí misma, si uno no se ve ridículo a sí mismo es porque ha construido una mentira que lleva la razón: y esto es la base de la intolerancia y el fanatismo.

Aquellas aguas traen estos lodos. La Libertad de Expresión comenzó a morir en España cuando unos Gobiernos decidieron que hablar en favor del terrorismo era terrorismo, enarbolando una causa general contra ese mundo y otorgando la capacidad de dar carnés de patriota a sus víctimas; fue práctico y el fin de ETA debe mucho a esto, pero ¿cuál ha sido a la larga el precio que estamos pagando? La calidad democrática de este país está cayendo y nos advierten ya organizaciones internacionales. La secuencia última de sentencias y hechos no son más que el reflejo de lo que se vive en una calle donde hemos generado una situación en la que un alto porcentaje de la población está dispuesta a llorar (y por tanto a defender porque hablamos de algo interiorizado como emoción profunda) por un himno y una bandera, y no fantaseo…

Conste que cualquier uso de la violencia para defender una idea es, para mí, su propia descalificación. Y aprecio lo ganado cuando el terrorismo ha dejado de matar, pero analizo si no estaremos generando con el tiempo otro mal mayor que consiste en polarizar dos Españas excluyentes, fenómeno ya vivido por aquí. Los atajos traen a veces problemas.

Les recuerdo que en España hay jueces que ven ridículo o paródico o humorístico el Pastafarismo, y al mismo tiempo normalizan cultos discriminatorios constitucionalmente con las mujeres y los homosexuales, y que hablan de resurrecciones de muertos, condenas al infierno, ciegos que ven y santos que aplastan sus huevos con piedras o se cortan las tetas; jueces que admiten denuncias contra coños procesionantes y después ven normal pasear a un torturado agonizante, con el cuerpo lacerado, clavado en un madero, o ya cadáver metido en una urna de cristal a la vista de todo el mundo y delante de criaturas (a las que protegemos del sexo y sus funestas consecuencias, eso sí).

La Libertad, entendida como capacidad racional de decidir frente a las circunstancias, es un concepto religioso y, en concreto, muy vinculado al catolicismo, un culto muy endeble intelectualmente, infantiloide incluso. La Libertad es una sensación más que un hecho; no es verdad que seamos libres porque no es verdad que seamos. Recordemos que la consciencia es una herramienta de ese aparato químico llamado cerebro del que sólo somos una parte, y no al revés: aunque toda nuestra educación esté volcada en hacernos creer que el mundo es moral y nosotros ejecutores del bien y el mal… religión pura y dura, represión y control, hipoteca para el más allá. No somos libres como no somos almas como no somos dioses como no somos superhéroes…

Promuevo, sin embargo, el individualismo, esto es: la capacidad para analizar hasta donde podamos nuestras motivaciones. Porque el gregarismo, la causa común, el sacrificio del individuo y sus derechos, son el medio por el que nuestro cerebro nos convence para sumarnos al grupo y garantizar la supervivencia. Por eso me repugna el nacionalismo catalán y esa búsqueda solidaria de la patria, por eso me asquea igual o más la unidad de España y su Historia criminal. La reunión, el grupo, sólo me valen como acumulación de individualidades, como negociación, cesión o beneficio, la política, el Estado, sólo son herramientas para garantizar nuestras vidas individuales y tanto más democráticas cuanto más respetan el derecho inalienable de vivir como te dé la gana (sea eso lo que fuere) sin usar a los demás como objetos.

Yo vivo en la sospecha permanente de no saber, en la duda, las seguridades políticas me huelen a moralina; y hay una moral de derechas, tan ramplona que apesta enseguida, y otra moral disfrazada de modernidad de izquierdas, que suele ser más difícil de identificar porque se camufla en teorías que aparentemente solucionan el mundo llevándonos al Paraíso en la Tierra; a mí cada vez me suenan más a monoteísmo e iglesia que nos pide sumisión para otorgarnos una panacea que debemos comprar, siempre pagando con algo, habitualmente en vez de dinero nos piden nuestra Naturaleza singular (gracias, Escohotado).

Nuestra sociedad actual desdibuja el perfil disidente, en su conservadurismo atronador la censura empieza a campar como ejercicio de libertad, esto es: lo contrario de lo que en realidad significa (inversión de valores: fascismo), en nombre de la Libertad de Expresión nos van a prohibir la Libertad de Expresión. Sólo volviendo a la persona y sus derechos, al ejercicio de la Razón y sus límites, a la Educación y la Enseñanza, sólo promoviendo el laicismo y el libertinaje recuperaremos la democracia, lo demás: las amadas naciones España y Cataluña, la mentira absoluta del PP gobernante, la traición permanente del PSOE con sus supuestos defendidos, la construcción bancaria de Ciudadanos, el fracaso evidente y claudicante de Podemos, el falso debate de esos jugadores tramposos que se autodenominan exiliados o presos políticos, la mentira de las autonomías, la apropiación cada vez más evidente de las estructuras del Estado por un Partido Popular cuya genética fascista le lleva a la destrucción de España por apropiación indebida y a la represión entendida como vuelta al orden, a la normalidad (palabras tan queridas por ése melancólico de los gobiernos tecnocráticos del Opus que suplantaron a la Falange y que nos representa como Presidente), todo esto le está destruyendo a usted y a su ciudadanía; debería preocuparnos.

Artículo anteriorTratos inhumanos
Artículo siguienteSe nos ha ido Forges, ¡sincreíble!
Francisco Silvera. Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016). -Libro de los silencios (2018) -Pintar el aire (2018, en colaboración con el pintor Miguel Díaz) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es. Libro de los silencios ha sido galardonado por el jurado del XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA de 2019 en la modalidad de relatos.

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre