Recuerdo el pavor que sembró en todos la OMS con el SARS, por ese entonces en 2003 me encontraba en Burgos y tenía relación con el círculo íntimo de quien fue ingresado como uno de los primeros casos en España después de su regreso de China.

Pasaron tan solo dos años para que una nueva amenaza se cerniera con el virus N5H1, el virus de la influenza de las aves se presentaba como un riesgo latente de pandemia a nivel global, las aves se convirtieron en un peligro potencial teniendo en cuenta que muchas de ellas no conocen fronteras por sus flujos migratorios, pudiendo un individuo infectado contagiar a las aves de corral.

En 2015 en el hospital de Río Tinto en la provincia de Huelva fue ingresado un familiar diagnosticado con gripe A (gripe porcina), sus antecedentes médicos fueron complicaciones renales, cardíacas y respiratorias, tuve contacto directo antes y durante su ingreso, lo cual me pudo convertir en un vector de propagación, pero no fue así.

La nueva influenza coronaria tarda en incubar de 2 a 14 días, se contagia por vía aérea y se estima que cada infectado es capaz de contagiar al menos a 14 personas más antes de presentar síntomas, lo que se traduce en que su poder de propagación crece exponencialmente, algunos portadores no desarrollan la enfermedad, son los escasos datos que disponemos.

Es necesario retroceder en el tiempo y valorar una serie de factores que nos darán herramientas para tener un criterio aún más amplio de lo que está sucediendo y lo que se avecina.

Las farmacéuticas Roche y Glaxo Smith Kline desarrollaron sendos medicamentos para combatir el H5N1 y el H1N1, la promesa era evitar los ingresos hospitalarios y las complicaciones derivadas de la gripe como la neumonía, nada más lejos de la realidad, durante cinco años se negaron a compartir sus bases de datos con investigadores independientes hasta el 2014, gracias a la enorme presión ejercida por BMJ y Cochrane, donde han podido constatar con la evidencia de los estudios clínicos la ineficacia de Tamiflu y Relenza, que solo disminuyen los efectos de la gripe durante medio día ofreciendo a los pacientes efectos secundarios como:

Tamiflu: náuseas, vómitos, dolor de estómago, diarrea, dolor de cabeza

Relenza: mareos, irritación de nariz, dolor articular.

En 2009 el gobierno de España despilfarro 333 millones de euros sin nuestro consentimiento y con nuestro dinero en estos antivirales; pero a día de hoy ¿Cuál es el estado de las reservas de esos medicamentos después de 10 años?, Oseltamivir fosfato para la creación de preparado de emergencia como medicamento genérico aún tiene tres años de vida útil, mientras que Tamiflu y Relenza caducan a los 10 años, una ingente cantidad de dinero tirado por el desagüe, al comprar de forma irresponsable medicamentos antivirales inútiles y peligrosos.

Somos aproximadamente 6 billones de habitantes en el planeta, recordemos el número de víctimas mortales de algunas pandemias que nos han azotado desde principios del S. XXI:

– Virus SARS – 916 decesos.

– H5N1 (Gripe Aviar) – 64 decesos.

– H1N1 (Gripe Porcina) – 18500 decesos.

Pero curiosamente la gripe común se cobra a nivel mundial entre 250 a 500 mil víctimas y nadie se escandaliza por esto.

El Banco Mundial instauró hace unos años un fondo en el cual todos los países deben aportar económicamente para hacer frente a brotes víricos y pandemias en cualquier lugar del mundo de forma que la actuación sea inmediata suministrando personal, equipos y fondos mediante «Mecanismos de Financiamiento de Emergencias», igual que las farmacéuticas el BM no es ninguna hermanita de la caridad, en pocas palabras, una parte de nuestros impuestos los recauda dicho Banco que los utiliza para sacar beneficio propio prestándolo con intereses a los países que se encuentren en esta dificultad.

Lo lógico sería realizar esta labor de forma desinteresada, porque la prevención con el fortalecimiento de los sistemas se salud públicos y la actuación ante estas eventualidades significa invertir en nuestro bienestar a escala mundial, eso se llama solidaridad, pero de esto  sacan partido económicamente, a propósito ¿Quién audita esos fondos?

Hay un denominador común en todas estos «juicios finales», el grupo más vulnerable en que son mortales, se centra en personas mayores, quienes padecen enfermedades crónicas como hipertensión, cardiopatías, enfermedades renales, diabetes avanzada, cáncer, etc.

En pocas palabras arrastrar padecimientos previos graves y contraer la influenza es una sentencia de muerte, ¿Es una broma?, Entonces los individuos sanos no deben preocuparse de contraer una gripe, no es mi intención trivializar el tema, pero es cuestión de lógica.

En los países de economías pobres estos virus pueden propagarse de forma implacable, por las deficientes condiciones de salubridad, un sistema de salud público deplorable o inexistente y el sistema inmunitario debilitado en la gran mayoría de los individuos por sus condiciones socio económicas, engrosando las estadísticas de decesos para la sumisa OMS ante el lobby farmacéutico.

En breve se anunciará a bombo y platillo la creación de un nuevo medicamento que salvará a la humanidad de este nuevo apocalipsis de la mano de las todopoderosas farmacéuticas, el miedo provocará que los países inviertan obscenas cantidades de dinero para el abastecimiento de la cura milagrosa, la historia se repite y parece que siempre tropezamos con la misma piedra, nos están imponiendo en el imaginario colectivo la normalización de las pandemias a nivel global, estaremos en peligro porque en cualquier momento podemos ser víctimas de un virus que nos puede hacer mucho daño y diezmar severamente la población, esta es una política de bio terrorismo.

La todopoderosa Seudo Ciencia ha dejado caer su careta, tenemos dos caminos, dejarnos amedrentar o utilizar el sentido crítico y la lógica para exigir evidencias y actuar de forma sensata y con responsabilidad.

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