On August 29 Sea Watch 4 has altered course toward MV Louise Michel, the ship had a number of rescued people over its capacity. Over 145 rescued person were transferred from MV Louise Michel to Sea Watch 4.

La Bahía de Palermo ha sido el lugar disponible como puerto seguro para que el Sea-Watch 4 desembarcase a las 353 personas rescatadas que llevaba a bordo. Los rescatados tendrán que pasar un periodo de cuarentena en el navío GNV Allegra. Acaba así felizmente un periplo que para alguno de los tripulantes ha durado casi dos semanas.

El Sea-Watch 4

Gracias a la cooperación entre las ONG Sea Watch y Médicos Sin Fronteras, un nuevo barco, el  Sea-Watch 4,  navega por aguas internacionales con el objetivo de buscar y rescatar a personas en alta mar. La nave puso rumbo a unos de los puntos donde cientos de personas mueren ahogadas cada año: el mediterráneo central. Entre los días 22 y 24 de agosto el Sea-Watch 4 realizó tres intervenciones de rescate salvando la vida de 202 personas. Uno de los rescatados fue evacuado a Lampedusa por servicios de emergencia, ya que presentaba quemaduras de segundo grado provocadas por la mezcla de combustible y agua salada que inundó el bote en el que fue rescatado. El barco siguió navegando con 251 personas rescatadas hasta que, el sábado 29 de agosto, recibió la llamada de auxilio del Louise Michel, que no podía navegar debido al elevado número de personas que tenia a bordo. El Sea-Watch 4 se hizo cargo de las 152 personas que habían sido previamente rescatadas por la embarcación que financia el artista Bansky ampliando  el número de rescatados a bordo a 353.

Olvido intensificado

La crisis sanitaria que afecta con especial virulencia a la costa más favorecida económicamente del mar mediterráneo, ha intensificado el olvido de los migrantes que quedan desamparados en medio de un mar que en lo que va de año se ha tragado más de 350 vidas. “La situación en el mar es terrible. En los últimos 11 días hemos sido testigos de cómo los estados europeos condenan a las personas a ahogarse y bloquean las acciones para salvarlas”, explica Hassiba Hadj-Sahraoui, analista de Médicos Sin Fronteras.

Protocolos COVID-19

Las situaciones que se viven a bordo de los barcos de rescate son de mucho estrés, algo que la crisis sanitaria que se vive a nivel mundial solo ha hecho que empeorar. “Es fácil imaginarse lo complicado de la situación; especialmente cuando tratamos de implementar estrictos protocolos COVID-19 a bordo”, continua Hadj-Sahraoui. La analista se preocupa por la situación de los más vulnerables: “Estamos particularmente preocupados por los niños; hemos llevado a bordo alrededor de un centenar de menores no acompañados. Son extremadamente vulnerables y necesitan protección”

En el limbo

Los rescatados pasan de una situación en la que ven peligrar sus vidas a un limbo del que nadie los quiere sacar. “Resulta increíble que los estados ahora estén dando instrucciones a buques mercantes y barcos de ONG para ayudar en los rescates y luego se nieguen a proporcionar un puerto seguro”, explica la analista refiriéndose a las contraindicaciones dadas por las autoridades de Malta al Sea-Watch 4. “En un principio nos ordenaron acoger el traslado de las personas rescatadas por el Louise Michel y posteriormente ignoraron nuestras llamadas”, continua Hadj-Sahraoui. La situación asusta, ya que el antecedente más inmediato que tienen los barcos de rescate es el caso del Etienne. Al que Malta ordenó un rescate y posteriormente lo ha tenido durante semanas bloqueado sin poder desembarcar.

Mirar para otro lado

Pero la responsabilidad de lo que pasa en el mediterráneo demuestra que el concepto de Europa unida solo vale para algunos aspectos. “Malta e Italia han estado ignorando las llamadas de auxilio y retrasando los rescates en áreas del Mediterráneo que están bajo su responsabilidad. Pero no son los únicos estados de la UE que miran para otro lado”, afirma Hadj-Sahraou.

Puerto seguro

Las embarcaciones de rescate no encuentran el lugar idóneo para desembarcar a los rescatados. Unas veces porque lo que tienen cerca no son puertos seguros: “Libia no es un lugar seguro en absoluto. Esto ya lo ha reiterado el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM)”. Y otras, porque quien les ofrece la ayuda está demasiado lejos: “a pesar de la generosa oferta del puerto de Marsella, no podíamos viajar durante días para desembarcar allí”, Explica la miembro de Médicos Sin Fronteras.

Desplegar medidas de ayuda

Para Médicos Sin Fronteras, el enfoque de la actuación debería consistir en que los países europeos desplegasen “una capacidad adecuada de búsqueda y rescate en el mar y responder a las llamadas de socorro”; y a nivel de prevención: “poner en marcha un mecanismo predecible y sostenible de desembarco de las personas rescatadas en el puerto seguro más cercano”. En estos tiempos de crisis sanitaria, en los que Europa ha demostrado su potencial levantando Hospitales en apenas unos días, cabría preguntarse si esa agilidad y competencia en la respuesta a los problemas sociales no debería seguir acompañándonos, e incluso, ampliarla  para cumplir los acuerdos internacionales que las naciones europeas tienen adquiridos con los migrantes, refugiados y solicitantes de asilo.

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