Mark Rutte, Primer Ministro holandés ha expresado que la Holanda está demostrando ser una democracia “orgullosa y madura”. Así lo dijo ayer, durante una rueda de prensa en la que trató de explicar por qué los países bajos todavía no habían considerado establecer medidas de confinamiento ante el COVID-19.

Habla de “cierre inteligente”, cuando en realidad todo apunta a que en breve ordenará medidas de confinamiento como han tenido que hacer los franceses o los belgas. La idea de la “inmunidad grupal”, la teoría que consistiría en dejar que la población contraiga el virus y así poco a poco se vaya inmunizando podría no ser la respuesta tampoco para Holanda.

Por el momento ya se ha decidido alargar el cierre de establecimientos públicos, escuelas, gimnasios, museos hasta el 28 de abril. Las tiendas permanecerán abiertas, y en ellas hay que respetar siempre la distancia de seguridad entre los clientes, bajo pena de cierre del establecimiento.

Se ha recomendado a la población que evite salir de viaje en las vacaciones de Pascua, y los alcaldes están autorizados a cerrar los enclaves turísticos si observan mucha afluencia de gente (más de tres personas juntas está ya prohibido).

El impacto que están teniendo las medidas en Holanda se evaluará el 21 de abril.

El Primer Ministro, en una sesión especial sobre el COVID-19 celebrada hoy en el Parlamento de Países Bajos, ha señalado que “se necesita un fondo multimillonario para ayudar a los países de la UE en la crisis del COVID-19.” Rutte ha presentado ante la Comisión Europea la propuesta de crear “el fondo Corona”, respondiendo así a las críticas que le han hecho desde el sur de Europa por su falta de solidaridad ante sus primeras declaraciones. Ha reconocido que sus declaraciones no fueron acertadas.

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