Sábado 15 de junio. 12 del mediodía. Constitución de los nuevos ayuntamientos resultantes de las elecciones municipales del 26M. Panorama político fragmentado, diverso, plural. Pocas mayorías absolutas. Necesidad de coaliciones de gobierno. Negociación, acuerdos, pactos. Política. Nuevos alcaldes y alcaldesas o continuidad de los existentes.

Algunos han intentado crear un relato para justificar coaliciones de gobierno, en apariencia extraña, basados en la prioridad del municipio. “No nos dedicaremos a otras cosas”, “nuestra prioridad es Barcelona”, o “Madrid”, o “nuestro municipio…”. O el “me pilla muy lejos” de Errejón.

Determinados partidos se atribuyen la buena gestión, el sentido común, la representatividad de unos vecinos, una ciudadanía que, supuestamente, como decía Franco, “no se mete en política”.

He tenido la ocasión de negociar una coalición de gobierno como portavoz de Esquerra Republicana en Montcada i Reixac. Y lo he hecho en una sociedad plural, diversa y abierta como la que encontramos en los municipios del área metropolitana de Barcelona, en un contexto supuestamente (es la realidad que quieren construir algunos) crispado y frentista, aunque yo ni lo vea ni lo viva así. Y he tenido la suerte de llegar a acuerdos sin un exceso de contradicciones ni una necesidad de justificaciones imaginativas. La aritmética juega en política. Y da y quita opciones y constricciones.

Delante de los partidos que, en un contexto histórico (como lo son todos) de desigualdades, conflictos e injusticias, se centran y auto limitan en la “buena gestión”, desde el partido que represento y el equipo que asumimos y asumiremos gobernar, no renunciamos a la buena gestión. Al contrario. Frente a un partido socialista que en determinados municipios del entorno metropolitano ha gestionado de manera nefasta y corrupta (la propia Montcada o Sabadell, ahora recuperado por el PSC de los herederos de Bustos con el apoyo de Podemos) desde Esquerra hemos gobernado y pretendemos seguir haciéndolo, con dos objetivos: hacerlo con honestidad, transparencia y rigor. Y hacerlo para todos nuestros vecinos, piensen, hablen, amen, recen o sientan como quieran. Honestidad y buena gestión, pero sin renunciar a nada. Y menos a nosotros mismos, a lo que somos.

La política sin valores, sin ideología, es mera gestión, incapaz de reconocer y transformar las desigualdades. Es mantenimiento del statu quo, es acomodo a las reglas de juego que marcan los que se benefician de ellas, los que mandan. Y es un caldo de cultivo para la corrupción.

La política sin capacidad de transformación, sin compromiso, sin toma de decisiones, sin asunción de responsabilidades, se queda en buenas intenciones, en discurso. Y se arriesga a caer en la queja constante autojustificativa, en el marginal NO a todo mientras ese todo continúa igual, en la demagogia.

Cuando unos dicen “ni de izquierdas ni de derechas: buena gestión”, nos queremos reivindicar y actuar como lo que somos: de izquierdas, y luchar contra las graves y evidentes desigualdades sociales.

Cuando unos dicen “ni machismo ni feminismo: igualdad”, nosotros somos feministas ante una desigualdad evidente que se nos hace palmaria diariamente.

Cuando unos dicen ”ciudadanos del mundo, no entramos en conflictos de identidad o nacionales”, nosotros luchamos por el derecho a la autodeterminación de todos los pueblos, incluido el nuestro, obviamente. Y somos republicanos, demócratas, independentistas.

Queremos llevar a la práctica nuestro proyecto. Y gestionar administraciones, presupuestos y asuntos públicos. Nos hemos preparado y presentado para ello. Y lo queremos hacer para todos, con honestidad, eficiencia y eficacia. Pero nunca seremos los gestores, los capataces, de un tirano.

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Licenciado en Ciencias Políticas por la Facultad de Ciencias Políticas i Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en 1994. Licenciado en Historia Contemporánea por la Facultad de Filosofía y Letras de la UAB en 1995. Trabajando en la empresa privada, en una multinacional francesa, hasta junio de 2015, cuando cojo una excedencia por ocupación de cargo público, a raíz de las elecciones municipales de mayo de dicho año, en las que me presento como candidato a la alcaldía de Montcada i Reixac en la candidatura de ERC. En el nuevo gobierno municipal constituido después de las elecciones, detento el cargo de Primer Teniente de Alcalde y Regidor de Urbanismo, Vía Pública, Servicios Municipales, Transporte i Movilidad, así como la portavocia de ERC en el Ayuntamiento de Montcada i Reixac.

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