En el PP se aprecia un leve cambio de estrategia por parte de Pablo Casado y para continuar con la deslealtad y la oposición mezquina han lanzado a personajes sin escrúpulos como Cayetana Álvarez de Toledo. ¿Por qué ha ocurrido esto? Entre las respuestas más optimistas se podría encontrar la intención de aparentar ser un personaje comprometido con la situación que se está viviendo. Otros, una mera apariencia de hombre de Estado. Entre los pesimistas, categoría en la que se encuentran los que manejan las encuestas que rodean al PP, un simple acto de pragmatismo para salvar su propia cabeza de la quema que el coronavirus está propiciando entre sus compañeros y compañeras de partido. Tanto es así que una encuesta realizada con el ánimo de dañar la imagen del presidente Pedro Sánchez ha acabado por revelar que la opinión que los españoles tienen de Casado es mucho peor.

ABC, que se está batiendo el cobre para derrocar al Gobierno, publicó el pasado lunes una encuesta con un escandaloso titular: «Solo uno de cada cuatro españoles apoya la gestión del Gobierno frente al coronavirus».

La encuesta, realizada por GAD3 (no sospechosa de haber sido realizada con malas artes) señalaba que un 27,7% de la población aprueba la gestión del Gobierno respecto a la crisis de la pandemia. Una bajada respecto a sondeos anteriores. Lo que callaban es que la percepción de la población respecto al trabajo realizado por Pablo Casado era infinitamente peor que la del propio Gobierno. Esto es insólito porque lo habitual es que en cualquier crisis sea el Gobierno el que sufra las consecuencias y baje su apreciación entre la ciudadanía. Increíblemente, con Casado al frente del PP se genera un nuevo hito sociológico: ser peor valorado que el Gobierno en una coyuntura de crisis.

El diario conservador exponía en su artículo que la acción como oposición del PP sólo era aprobada por un 17% de los españoles. Esas mismas personas que sufren confinamiento, que no pueden abrazarse a sus seres queridos, que están sacando el país adelante teletrabajando, que ven el futuro oscuro por la crisis económica que ya está aquí califican la actuación en la oposición de Casado como deplorable.

La extrema derecha es peor, sin duda, se dedica al salvajismo político, a la transmisión de bulos y a aprovechar el dolor y el sufrimiento para transformarlo en un apoyo desquiciado a sus falsas posiciones, porque se sabe que esconden un agenda oculta de autoritarismo y neoliberalismo sin derechos. Al PP se le exige otra actitud distinta que Casado no está teniendo.

Rodeado del aznarismo de comedia, el que sólo sabe entregarse a lo teatral, y él mismo, hijo del aguirrismo manipulador, la crisis del COVID-19 le ha desmontado en su propio ser. Que aparezca leyendo a Yuval Noah Harari, rodeado de libros de arte y de cocina no le confiere una imagen de intelectual, ni de persona formada, ni de responsable político como bien demuestra la encuesta encargada por ABC. Es pura apariencia. Una impostación constante de un ser que no deja de tener una esencia distinta a la que muestra. Lo innato en Casado es la manipulación, la bronca y estar postrado a los dogmas del neoliberalismo más atroz. De esto se han dado cuenta los hombres y mujeres de este país y, por ello, señalan que su forma de actuar como supuesto jefe de la oposición es peor que pésima. Alejada de los estándares tradicionales de una derecha culta, nacionalista, pero guiada por la racionalidad y los valores, su forma de actuar no gusta ni a los suyos.

Bien es cierto que la encuesta le sigue situando como principal partido de la oposición (al PSOE le otorga un porcentaje del 32% de los apoyos), pero es que junto a él, en la derecha, hay lo que hay. Un partido naranja en clara descomposición, aunque se han portado mejor como parte de la oposición, y la extrema derecha que le tiene acobardado. Si en Vox se saltan el confinamiento, desde el PP tienen que salir también no vaya a ser que piensen que son cobardes. Y no es cuestión de cobardía sino de hacer ver que son útiles a la sociedad. Con banderas a media asta no se soluciona la pandemia, ni se arregla la economía, especialmente de aquellos que son el motor de la misma: la clase trabajadora.

Bajar impuestos, como pide a voz en grito, ya no es un tema que pueda tener calado entre las personas porque por las rebajas fiscales se ha visto que la sanidad carecía de recursos materiales y humanos. Cuando se sabe que el Estado deberá ser el propulsor de lo económico, a Casado sólo se le ocurre seguir con su mantra de la bajada de impuestos y, por ende, la reducción de recursos para sofocar el fuego de la crisis económica. Por esa mala imagen, acentuada por ese mirar de reojo siempre a lo que haga la ultraderecha, quiere, necesita, anhela Casado un pacto de Estado. Es su salvación porque ni lo político, ni lo comunicativo, ni lo mediático, ni lo espectacular le están salvando.

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3 Comentarios

  1. Es artículo se acerca mucho a lo repugnante.
    ¿La culpa de los muertos y de los sanitarios infectados o fallecidos la tiene Casado?

  2. El PP ayudó a que el SATANder pudiera robar su propiedad a más de 305.000 familias a través de guindos y el repugnante robo de banco popular. Los que estén en el PSOE u otros partidos pueden ser malos o malísimos que a las 305.000 familias les va a dar igual, nunca jamás volverán a votar al maldito PP que les robó y no pide perdón y ayuda a que los robados recuperen lo suyo. Al PSOE se le dará margen hasta ver si hay justicia y resarcimiento, si se comprueba que no la hay, perderá también el apoyo. El partido que aparezca defendiendo los derechos y justicia para las 305.000 familias se llevará el gato al agua durante muchísimos años.

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