La justicia belga ha desestimado nuevamente y, ahora de forma definitiva, la extradición del ex consejero Lluís Puig en España. La Fiscalía de Bélgica no recorrerá la sentencia del Tribunal de Apelación belga, que ha denegado la euro orden española. El caso ha quedado definitivamente cerrado y supone un nuevo revés para el juez Pablo Llarena. Esta decisión crea un precedente en las diferentes causas contra los exiliados.

Su defensa, igual que la de los otros exiliados, siempre consideraron que el alto tribunal español no era competente para juzgarlos pues correspondía hacerlo ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Además, el tribunal hace mención de las expresiones políticas de jueces y fiscales españoles contra los líderes catalanes, lo cual pone en entredicho la neutralidad que cuestionaría la garantía de un juicio justo.

No sé qué pensará la judicatura española ante este nuevo fracaso. Alemania, Reine Unido, Bélgica y Suiza han denegado todas las extradiciones solicitadas desde España. ¿No sería quizás hora de planteárselo tranquilamente y ver las razones de este nuevo revés y de todos los anteriores?

Al inicio del proceso corrió por todas las redes sociales europeas el video que los invito a ver.

Coincidiendo prácticamente con la sentencia de la justicia belga, se han producido dos hechos a destacar, el primero, la Pascua Militar, donde Felipe VI ha hecho referencia a la Constitución que, política y judicialmente en algunos casos no se cumple y no ha hecho ninguna mención al tema de los militares sublevados. El segundo ha sido el manifiesto que cincuenta personalidades mundiales han dirigido a Ómnium Cultural y que han firmado personalidades de la talla de Dilma Rousseff, Gerry Adams, Yoko Ono, Ay Wei Wei y cinco premios Nobel, Shirin Ebadi, Jody Williams, Mairead Corrigan. Alfonso Perez Esquivel y la escritora Elfriede Jelinek, entre otros.

La iniciativa ha partido de Òmnium Civil Rights Europe, la delegación de Ómnium Cultural en Bruselas y se concreta en un breve manifiesto titulado ‘Dialogue for Catalònia, que reclama «el diálogo entre los Gobiernos español y catalán para encontrar una solución política que permita a los ciudadanos de Cataluña decidir su futuro político», pero incide en qué «para que el dialogo tenga  éxito, tiene que acabar la represión política y ha de haber una amnistía para los procesados.

Lo que reclaman los firmantes de este manifiesto es lo que han dicho muchos juristas de todo el mundo, incluyendo españoles, que confirman lo que muchos estamentos y organizaciones de derechos humanos han reclamado desde hace tiempo, la anulación del juicio, la amnistía, la consiguiente libertad de los presos políticos y la vuelta a casa de los exiliados, extremo este que reclaman, desde el primer día, Amnistía Internacional y la Organización de las Naciones Unidas.

Carles Puigdemont le ha reclamado a Pedro Sánchez que actúe con valentía, acepte la sentencia belga y ponga fin a esta anómala situación.

¿Qué piensan ustedes, queridos lectores? ¿Será capaz Pedro Sánchez de atender esta petición? ¿Hará la judicatura española un verdadero examen de conciencia y dejará de seguir con la represión o… no lo hará, haciendo caso omiso a la justicia europea, Amnistía Internacional o las Naciones Unidas? ¿Es este el país democrático y de derecho que esperábamos encontrar cuando votamos la Constitución?

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1 Comentario

  1. No hay que hacer comparaciones con el franquismo para constatar que, a la altura del 2021, el sistema democrático español está seriamente carcomido en materias tan importantes como la separación de poderes, la neutralidad política del vértice del poder judicial, el carácter democrático y apolítico de las fuerzas armadas -el orden dictada hace quince días por la ministra Robles es bastante expressiva- o la cultura y la praxis de los cuerpos policiales, que quedaron bien ilustradas por los casos Tamara y Adri, o por las actuaciones de personajes como Baena o Pérez de los Cobos.

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