Hay rincones de mi casa que me recuerdan el confinamiento de hace un año, en aquella soledad bañada en incertidumbre sin saber muy bien qué pasaría, ni cómo iba a llevar convivir con el coronavirus solo en casa. 

Un año después, puedo salir de casa a crear relaciones de valor, pero, en ciertos momentos, me siento en la misma soledad e incertidumbre que hace un año. Me suele pasar los domingos por la mañana, cuando me obligo a no estar pergeñando acciones para validar mi startup.

Mi forma de viajar y abstraerme suele ser escribir esta columna, gracias a la cual me siento realizado al poder ayudar a alguien hablando de su propuesta o, por lo menos, oteando amaneceres vitales.

Al ser coherente con las recomendaciones sanitarias y estar muy centrado en mi startup, he dejado de relacionarme físicamente con decenas de personas, tanto familiares como conocidos y amigos. También es cierto que mi economía actual da para pocas alegrías, pero ello me ha enseñado que no soy lo que tengo, sino lo que soy, más allá de las deudas que tengo por un estilo de vida anterior. Lo bueno de esta situación es que me he dado cuenta de que no necesito tropecientas cosas que me encantan para ser persona. La vida, en el fondo, es mucho más sencilla y barata de lo que hemos comprado como concepto vital.

En esta soledad, aprendo cada día a aceptarme un poco más, a afrontar mis diálogos internos con mis miedos, a aceptarlos y decirles que tienen una silla en mi mesa, y con ellos hago mi entretenido camino vital.

No me arrepiento de las decisiones que me han llevado a esta soledad física, he acostumbrado a mi entorno a que, si quiero algo, les whatsappeo, a lo que sumo la enriquecedora videollamada diaria con mis padres y los constructivos diálogos en Twitter de las personas que sigo y admiro profesionalmente. Pero reconozco que hay lunes en que necesito una reunión física con mi socio para tener trato analógico con un humano, porque emocionalmente sigo necesitando ser social, no digital.

El miércoles pasado, camino de una reunión, fue el primero, desde hace un año, en el que vi la avenida de al lado de mi casa llena de coches en pleno atasco de las nueve de la mañana. ¡Por fin!

A la par, a los profesionales a quienes planteo una colaboración para validar mis snacks saludables están más receptivos que hace unos meses. Creo que se debe a la disminución de las muertes gracias a la aceleración de la vacunación.

Así pues, para acabar con esta infinita soledad que nos afecta a tantos, es necesario que, como personas responsables para con la comunidad, nos vacunemos todos. Con 45 años, autónomo, startupero y habiendo tenido coronavirus hace un año, no soy factor estratégico, así que me vacunaré cuando me toque.

Por todo ello, te pido que seas una persona campeona de la convivencia, afrontando el reto que es esta pandemia desde el conocimiento infinito de uno mismo; y, en el caso de que hayas elegido sustentar la relación con la persona conviviente en tu vida, dándole las gracias por convivir contigo, con un trofeo como el que diseñó José R. Gasoó. Sabiendo que el verdadero regalo es la intención de la persona que lo da.

Como dice Jimmy Pons: “juntos, sumamos; unidos, multiplicamos; separados, restamos”.

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Soy abre puertas, se me da bien conectar necesidades con soluciones. Me rijo por tres frases: la de mi madre “la vergüenza pasa y el provecho queda en casa”; la de mi padre, “la persona más feliz es la que menos necesidades tiene”; y la mía, “para crear valor hay que tener valor”. En plan profesional, soy FEO (Facilito Estrategias Operativas), cofundador de Xaudable, conecto innovación con el mercado, mentor y docente en @eoi y @SEK_lab. Emprendedor con mi startup de comida rápida saludable. Autor libro “abre puertas, cómo vender a empresas”. Miembro de @Covidwarriors. En otras décadas organicé en IFEMA la feria Casa Pasarela y fui gerente de un concesionario oficial en Madrid de motos Honda. Licenciado en Dirección y Administración de empresas por CEU San Pablo, diplomado en diseño industrial por IED (Instituto Europeo Di Design), master de comunicación aplicada en Instituto HUNE.

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