Oriol Junqueras no ha podido acceder a su escaño en el Parlamento Europeo y ha sido anunciado que su sustituto será Jordi Solé, un eurodiputado que se caracteriza por su implicación en sus diferentes responsabilidades políticas y sociales, por ejemplo, la lucha contra la corrupción y la defensa de las personas maltratadas por el sistema por, precisamente, denunciar esa corrupción.

Esta situación, por más que Solé representará en Estrasburgo y Bruselas con dignidad-ética, ya lo hizo en anteriores legislaturas europea, a los millones de personas que confiaron en su candidatura en el mes de mayo de 2019, es un verdadero desatino democrático que tenga que ser como consecuencia del comportamiento protervo al que se está sometiendo a Oriol Junqueras, un día si y el otro también, ya durante años ignorándose la voluntad popular y democrática, no sólo del pueblo catalán, sino también del español.

A Oriol Junqueras y al resto de presos políticos catalanes se les ha condenado y estaban disfrutando de los permisos que permite la legislación penitenciaria catalana que, debemos recordarlo, está transferida por el Estado central. Por tanto, por una cuestión ideológica, por demostrar la ejemplarización para con quienes defendieron la celebración de una consulta democrática, la Justicia española está aplicando métodos y decisiones extremadamente exageradas  que, desde mi libertad y conciencia, considero que nada tiene que ver con la función determinada por la Constitución para los órganos judiciales.

Esta más que posible vulneración de las funciones atribuidas por la Carta Magna es un modo de exceso judicial. En Diario16 se han publicado y denunciado múltiples casos en los que jueces y juezas se han extralimitado  del poder que el Estado les ha conferido, un poder que, evidentemente, conlleva una gran responsabilidad. Insisto, hemos publicado y vamos a publicar, porque nuestra obligación como medio de comunicación es exponer los desafueros del poder o conductas orientadas desde la propia justicia inducidos por intereses ideológicos, ambiciones humanas, poder, fama o notoriedad social y política con fines personales que les invistan del reconocimiento público de las élites distinguiéndoles por su afinidad.

Jordi Sole en la entrega de Premios Diario16 2019

Los comportamientos de asedio jurídico con Oriol Junqueras y el resto de los políticos presos catalanes es una posible muestra de maltrato social, político y democrático amparado por la aplicación de leyes sustentadas desde una óptica amasada con parámetros ideológicos por encima de la neutralidad y como consecuencia de la propia esencia de la Justicia.

2 Comentarios

  1. Buen art. y Clarificador del que son y a que intereses impurios sirven el odio contra los que ayudaban a gobernar españa es tan grande que les aplican las medidas maoístas de la revolucion cultural la reeducación anular tus creencias políticas como si ellos no las tuviesen osea puro franquismo, lo triste es que una fiscal que en América junto con otros jurista se le suponen haber participado de conversaciones poco en fin ,participe de esas medidas. Como se dice una de las dos España me hiela el corazón viva la Republica

  2. El tribunal supremo, asi, en minúsculas, ha caido en el descrédito mas absoluto frente a la justicia europea, que debe llamar al orden a estos «cambio de humor» de sus magistrados que cada dia merecen menos respeto.

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