PSOE

Hasta hace unos meses, Emiliano García Page gobernaba en Castilla La Mancha gracias a un pacto con Unidas Podemos. En un primer momento, el acuerdo fue solamente para la investidura, pero poco después la formación morada pasó a formar parte del ejecutivo.

La conocida como «Doña Lejía» (el apodo que le dimos a Cospedal, porque se iba a cargar «la mancha») devastó una región que históricamente ha hecho muchos esfuerzos para hacer frente a las dificultades que tiene: un extenso territorio, cada vez más despoblado, que sustenta su economía en la agricultura, fundamentalmente. Una tierra, la castellanomanchega que ha tenido que pelearse siempre y mucho cada paso adelante que ha dado. Cuando llegó el Partido Popular, allá por 2011, esta tierra del Quijote se volvió gris, vió como sus jóvenes se marchaban, cómo se cerraban plantas de hospitales, cómo se especulaba con los terrenos sin ningún miramiento. Vio las estrategias de quienes piensan que la política solamente pueden hacerla quienes tengan recursos que les cubran las espaldas, cerrándose la puerta a los políticos que representan realmente a las personas que habitan esta tierra: gentes trabajadoras, humildes y que tienen mucho trabajo que hacer con una tierra que necesita jóvenes, trabajo y regenerarse.

En fin, que fue tal el fiasco que montó aquí Cospedal, que rápidamente se le pudo dar salida a través de las urnas. Eso si, fue necesario elaborar un pacto con la formación morada para que así el PSOE pudiera respirar un poco. Un PSOE cada vez más debilitado y lleno de guerras intestinas. Y ahí, el que fuera el alcalde de Toledo, al que no pocos describen como un «fontanero» de partido, un perfil «pragmático», sin base fundamentada ni en teoría ni en principios socialistas: posibilista, simple y nada brillante. Así lo describen a Page. Y  según dicen, lo sigue siendo.

Un candidato que ha reforzado últimamente su discurso «patriota», haciendo gala de ser el mejor estandarte de aquello tan vetusto: «España, antes roja que rota». Pues bien, no tengo muy claro que haya mucho de «rojo» con Page a la cabeza, pero desde luego que si algo le ha definido últimamente ha sido ese odio visceral contra el independentismo. Pensando que en Castilla eso le daba votos.

Page siempre ha ido de la mano con Susana, siempre ha estado pendiente de ver cómo clavarle el puñal (político) definitivo a Sánchez, pero con un sentido de la supervivencia que le ha llevado siempre a disimular: cuando le tocó ser sanchista, fue el más sanchista casi casi. Cuando le tocó posicionarse del lado de la gestora, también era el más «gestoril». Page está a lo que toque. Como ahora.

Eliminar a los morados también pasa por eliminar a Sánchez. Y Pedro parece que ya se ha enterado

Ya lo explicaba ayer en esta pieza y los hechos van tomando forma. Sería Page el «elegido» para representar esa gran coalición entre el Partido Popular y el PSOE de los barones. Alabado hace un mes por Ciudadanos, que le veía como el mejor presidente posible para España, ahora recaba los aplausos de los populares, que apuntan a que si eliminan de la ecuación a Unidas Podemos, se abstendrán para que gobierne el PSOE. Eso sí, de momento se callan la jugada: eliminar a los morados también pasa por eliminar a Sánchez. Y Pedro parece que ya se ha enterado. 

Podemos sí, «indepes» no: salvar el barco de la supuesta «izquierda» del PSOE

El miércoles, 13 de noviembre, García Page abría la veda. Y su altavoz, tal y como va a venir siendo, era el diario El Mundo: «Emiliano García-Page advierte: «El Gobierno de España no puede depender de separatistas«. Así soltaba la liebre el barón socialista. Ya había ido previamente preparando el terreno. El martes, 12, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno celebrado en La Roda, apuntó a que debía conformarse un Gobierno en España «sin la condicionalidad política de los independentistas».

La operación «Page, mirlo blanco» venía preparándose con antelación. De ahí, que viéramos reportajes como este que le hicieron en El intermedio, en el mes de octubre. La maquinaria ya estaba activada. Y de hecho, como te explicaba ayer aquí, Girauta cumplía así con el papel encomendado. 

Desde el PSOE de Andalucía ya están afilando los cuchillos para, precisamente, arremeter contra Sánchez

De la misma manera se posicionan otros barones como Guillermo Fernández Vara, que considera impecable el pacto con Podemos, pero de los independentistas no quiere saber nada. Como Javier Lambán, que considera que hay que apoyar el acuerdo con Podemos «porque hay que tener acuerdo cuanto antes». Susana «apoya» el pacto con Unidas Podemos: sin embargo, todo apunta a que este es el mensaje que quiere darse de cara a la galería, cuando en realidad desde el PSOE de Andalucía ya están afilando los cuchillos para, precisamente arremeter contra Sánchez, «pero sin que se note». Y precisamente porque a Page se le podría estar notando mucho la estrategia y no habían salido sus barones a respaldarle de manera contundente, hoy ya hemos visto cómo el toledano se suma a la estrategia de Susana Díaz: dar su apoyo a Podemos sin depender de los independentistas.

Evidentemente, tanto Page, como Diaz, como Vara, como Lamban saben de la importancia de la formación morada en sus territorios. No sería inteligente atacar a los de Iglesias cuando en sus territorios gran parte de los votantes de Podemos han salido del voto socialista. Son conscientes de ello y por eso no van a abrir fuego contra Unidas Podemos. El cordón sanitario lo establecen respecto al independentismo, que es el apoyo necesario para que esa coalición entre Sánchez e Iglesias salga adelante.

bendecir el acuerdo con Podemos sin permitir el apoyo independentista es bloquear la situación de una manera evidente

Por lo tanto, bendecir el acuerdo con Podemos sin permitir el apoyo independentista es bloquear la situación de una manera evidente. Pero sin atreverse a decirlo. Por esta opción se han decantado estos días los barones socialistas, lo que viene a ser un aviso a Sánchez, algo así como decirle: «si vas por ahí te vamos a bloquear». Quizás alguno piensa que haciendo esta jugada, el PSOE dejará de desangrarse por la izquierda.

Podemos no, «indepes tampoco»: la vieja guardia entona el discurso de la derecha

Sin embargo, el ruido de fondo lo hace Gonzalez, Ibarra y las viejas glorias socialistas junto a sus amigos del Partido Popular, con su gurú Aznar al frente. La postura de los jarrones chinos es la negación del pacto entre PSOE y Unidas Podemos. Van marcando el camino.

Ayer, González, salió raudo y veloz para mostrar su postura: un rechazo al acuerdo entre Sánchez e Iglesias, manifestando encontrarse «huérfano» de opción política. Así marcaba el paso Felipe González. 

En la misma línea, Rodríguez Ibarra, que sin complejos anunciaba que se marcharía del PSOE (no sé cuántas veces ha amenazado ya con esto), si se terminaba conformando el pacto entre PSOE y Unidas Podemos y los independentistas.

ir a un frente constitucional para acabar con el asunto de Cataluña, que es lo más grave que nos está pasando

Joaquín Leguina no podía ser menos, claro está. Y salió raudo para explicar su opinión: que Sánchez «se ha metido en un lío y nos ha metido a todos los españoles y no quiere pagar el precio de ese lío, que es irse, dejar que el PSOE recupere el pensamiento normal de cualquier socialdemocracia europea e ir a un frente constitucional para acabar con el asunto de Cataluña, que es lo más grave que nos está pasando». Al menos Leguina ha destapado claramente cuál es la jugada que se está cociendo. Hay que agradecerle que hable claro.

Sánchez pacta con un partido rupturista con la Transición, con el proceso constitucional, con el modelo de Estado y es hostil a la institución monárquica

Francisco Vázquez, el que fuera alcalde de La Coruña, también ha explicado que «hay un profundo disgusto en el PSOE, por lo menos entre las personas que nos seguimos relacionando. Con este pacto el Señor Sánchez rompe con el propio partido, establece una alianza con un partido antisistema, no sólo con un partido comunista, que Podemos lo es, un Gobierno progresista dicen con la boca llena. Pero lo que rompe con su propio pasado es que pacta con un partido rupturista con la Transición, con el proceso constitucional, con el modelo de Estado y es hostil a la institución monárquica». Bien, ya todo se va viendo muchísimo más claro. Las viejas glorias están realmente enfurecidas.

Corcuera, otro referente (en su día), se muestra profundamente disgustado porque no se ha consultado a la militancia antes de tomar la decisión de firmar el acuerdo con Iglesias. En esta línea también hablaba González, queriendo despreciar el acuerdo porque se estaba haciendo «de arriba a abajo», como si ese discurso ahora, en estas circunstancias fuera a calar entre la militancia.

Escuchar a estas viejas glorias del PSOE es igual que escuchar a las viejas glorias de la derecha española

Y lo cierto es que escuchar a estas viejas glorias del PSOE es igual que escuchar a las viejas glorias de la derecha española. Aznar apareció también para decir que el pacto entre Iglesias y Sánchez llevaría «al sistema político de la Constitución a su peor crisis». Para Aznar «había dos opciones: un gran acuerdo constitucional o un gran acuerdo radical que incluye comunistas e independentistas». Se confirma que a nuestras viejas glorias podemos agradecerles que, al menos, no se vayan por las ramas. Hablan claro y así podemos entender de qué va el tinglado.

El próximo 23 de noviembre se producirá la consulta a la militancia del PSOE sobre el acuerdo con Unidas Podemos. Algo que, evidentemente es pura pose, a no ser que los barones quieran reventar a Sánchez y le organicen un boicot, cosa difícil porque supondría el cierre definitivo de un partido que dice ser de izquierdas.

El Partido Popular mueve ficha: abstención «patriótica»

Después del cabreo de Casado tras conocer la noticia del pacto entre Iglesias y Sánchez, momento en el que cerró la puerta a todo, porque era evidente que le habían chafado sus planes, hoy aparece para tender la mano al PSOE «si rompe con Podemos». En El Mundo, altavoz de los populares, explican que «Génova estaría dispuesta a debatir la abstención patriótica que piden Feijoo y Mañueco».

¿Cuál es la jugada que están planteando desde el PP? Señalan que «si el pacto Frankestein» no llega a buen puerto, entonces los populares plantearán la «abstención patriótica», que han abanderado estos días el presidente de Galicia, Nuñez Feijoó y Fernández Mañueco, presidente de Castilla y León, carro al que se ha subido también Moreno, presidente de la Junta de Andalucía.

En el editorial de El Mundo (mensajero del establishment), puede leerse claramente: «Un gobierno radical de PSOE y Podemos en el que ERC y los proetarras tuvieran la llave supone una amenaza para la economía y la quiebra definitiva de los consensos forjados desde 1978. Además de facilitar la estabilidad, un acuerdo de PSOE, PP y Cs contribuiría a frenar la escalada frentista que erosiona gravemente los cimientos de la convivencia. No se dirime solo la formación de gobierno, sino la restauración de la concordia».

 

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1 Comentario

  1. Esto tiene «miga». Después de leer a la Sra Talegon me parece que todo encaja.Los cómplices de la transacción del 78 intentan destruir toda la posibilidad de futuro si «ellos»aznar/gonzalez y los demás implicados en esta macro-traición a sus ciudadanos que, fue la venda de la democracia posible, a los genocidas por, un puesto en la mesa de beneficios. Estamos viendo que los enemigos del Pueblo son los fascistas criminales que hicieron un genocidio pero, los otros, eran traidores al Pueblo. Nos vendieron. Todo ello nos trae al presente y sus respectivas actitudes.

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