Palme era un gran líder socialdemócrata que puso en jaque a las grandes injusticias del mundo, desde las dictaduras en América Latina, hasta el apartheit sudafricano y la dictadura franquista en Espańa.

Tenía enemigos poderosos y muchos amigos humildes en todo el planeta.

Le conocí siendo yo un joven Secretario General de la IUSY.

Ahora, cada vez que voy a Estocolmo, siempre visito su tumba con lápida de pizarra junto a una pequeña iglesia en el centro de la ciudad.

Una persona a la que inmediatamente tomé cariño.

Nunca se hará justicia de esa muerte irreparable.

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