La expansión ilegal de los asentamientos israelíes en Cisjordania ha provocado que varias familias palestinas lleven un año viviendo en una cueva sin disponer de servicios básicos como la electricidad o el agua corriente.

Una de las familias, con 4 hijos, se vio obligada a mudarse a una montaña en Hebrón tras la incursión israelí que les derribó su casa en la aldea de Khibet Jinba. El hombre afirmó a la agencia china  Xinhua que «Israel se niega a darme permiso para reconstruir mi casa y mis hijos están asustados todo el tiempo porque vivir en una cueva los expone a la potencial picadura de escorpiones o mordedura de serpientes».

Otra familia de la aldea de Khirbet al-Fakhit, con 6 hijos, vive en una cueva cercana a este pueblo después de que las excavadoras del ejército israelí demolieran su casa hasta en tres ocasiones. Sameera al-Jabarin, la madre de los niños afirmó que, además de la situación en la están obligados a vivir, se enfrentan casi a diario a los ataques de los colonos israelíes.

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