Este es el tercer capítulo dedicado el régimen surgido de la transición, declarado modélico por parte de la clase política que lo llevó a cabo y la prensa que así lo pregonó a los cuatro vientos. El paso del tiempo es, inexorablemente, el que muestra la realidad de aquellas grandilocuentes manifestaciones y, a la vista de los resultados, podríamos otorgarle otro calificativo, pero de ninguna forma modélico.

En anteriores capítulos hacía referencia a la corrupción del rey emérito, pero que existe en cantidad  por todo el país. También a los apoyos a Juan Carlos I y Martin Villa por parte de políticos, ex -presidentes, secretarios sindicales, etc., etc. Hoy quiero centrarme en los dos principales problemas que han provocado el fracaso, desde el inicio, del régimen instaurado durante la transición hasta hoy, como son la corrupción y la justicia.

Permitan mostrar un video dónde de forma clara, se explica porque existe la corrupción en España.

La corrupción es, y ha sido, un problema que se arrastra desde el principio y no se ha puesto remedio con la contundencia que tal problema requería, gobiernos, partidos políticos, instituciones, sindicatos y personas o empresas que se han beneficiado, han contribuido a que no se recauden 90.000 millones de euros en el estado español según informes publicados con datos de la Unión Europea -Eurostat-, cosa que representa el 8% del PIB. España ocupa el sexto lugar dentro de Europa en cantidad y el segundo con relación al PIB.

El Estado tendría que destinar más medios y recursos para luchar contra esta plaga y castigar, con todo el peso de la ley, a sus responsables, no hacerlo significa subir impuestos a los asalariados a fin de disponer de recursos necesarios que las administraciones requieren para atender las necesidades de la ciudadanía: pensiones, salud, educación, infraestructuras, cultura, medio ambiente, etc.

A pesar de ser este un grave problema, es la justicia, según mi punto de vista, el problema principal que existe en España. Dos son las causas que lo han causado, la primera la ley de amnistía de 1977 y la segunda la continuidad respecto al franquismo. No ha habido ruptura. A primeros de la década de los 80 el Constitucional dictaminó que el derecho franquista tenía que considerarse válido, podía, haber optado por declarar invalidas algunas leyes y las sentencias represoras, pero las consideró válidas y se han que tener en cuenta como tales.

Una vez acabada la guerra civil la represión continuó contra los vencidos de la contienda. Solo en Cataluña hubo 81.000 personas procesadas, 78.000 imputadas en consejos de guerra, 3358 fueron fusiladas y 648 murieron en la prisión. Además se tendría que tener en cuenta las depuraciones, los exilios, los campos de concentración y los desaparecidos. Ninguna de aquellas sentencias han sido anuladas  o modificadas. ¿Era esta la forma  de pasar página y no remover las heridas con el objetivo de construir una democracia que sería -así lo decían- la envidia de todo el mundo?

¿Podemos estar orgullosos de esta justicia? ¿Es normal que muchas familias se hayan visto obligadas a acudir a la justicia argentina a poner querellas por crímenes cometidos durante la dictadura? ¿Sabe la ciudadanía que se ha intentado interrogar o extraditar unos veinte ministros, médicos, jueces y policías de aquella época y que España no lo ha permitido? En muchos casos considera que los delitos ya han prescrito, en otros se aplica la ley de amnistía.

¿No es una vergüenza tener más de 114.000 cadáveres en cunetas repartidos por toda la geografía peninsular? España tiene el dudoso honor de ser el país con más desaparecidos detrás Camboya. Podemos asegurar que la transición fue modélica y el régimen del 78 el mejor que se ha hecho?

Vean la forma “democrática” de cómo se escogen los jueces y la cúpula judicial en el estado español.

No querría acabar sin recordar la noticia de hoy: Carlos Lesmes, presidente del Supremo y del CGPJ, en la inauguración del año judicial, ha reñido los partidos políticos por la no renovación del Consejo y todos los cargos que se derivan de la judicatura a nivel del estado. Ahora bien, no ha dicho que se   modificara el sistema de nombramientos y que estos no deberían decidirlos la clase política. Muy probablemente le oiremos algún día manifestar que la separación de poderes existe.

¿Qué piensan ustedes, queridos lectores? ¿Transición modélica o negociación fraudulenta para pasar página y no condenar el franquismo? ¿Consideran, con estos antecedentes, que España disfruta de una democracia llena? ¿Por qué tantos políticos, de antes y de ahora, defienden el régimen del 78? Fue este el gran pacto de la transición?

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2 Comentarios

  1. «¿Por qué tantos políticos, de antes y de ahora, defienden el régimen del 78?»

    La «democracia» es el menos malo de los sistemas políticos, y la transición el menos malo de los pactos que los políticos de aquel momento pudieron hace;. Carrillo, González, Suárez, Fraga, M. Roca. etc. así lo entendieron.

    La transición nos trajo la paz, la democracia, la libertad y el progreso. En la actualidad España es la 18 democracia del mundo, por delante de EEUU, Francia, Italia y Bélgica y la 14 potencia económica.

    Además España es de las naciones más descentralizadas y donde las minorías gozan de más derechos y libertades. (hay más de 10.000 minorías en el mundo les reto a que citen a 10 con más autonomía derechos y libertades que los catalanes)

    Defender el «Pacto por la paz, y la convivencia en libertad; Constitución del 78» es defender la paz, la democracia y la libertad. Por eso quienes deseamos seguir viviendo en paz, en democracia y en libertad lo defendemos.

  2. Sr. Mas le contesto a sus preguntas, donde hay «CORRUPCIÓN NO HAY DEMOCRACIA» como se va demostrando en España asiduamente en diferentes gobiernos desde 1978. Insistir que somos un país democrático es caminar a pie sobre el mar.

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