El nuevo presidente de Argentina, Alberto Fernández, anunció que enviará un proyecto de ley al Congreso en los próximos diez días, con el fin de despenalizar la interrupción voluntaria del embarazo. El anuncio se hizo en la sesión inaugural de la legislatura el domingo, y lanza nuevamente al país por un camino seguido solo por Uruguay y Guyana, los únicos en el continente sudamericano que han legalizado el aborto.

“Un estado actual debe proteger a los ciudadanos en general y, por supuesto, a las mujeres en particular. Y en el siglo XXI, toda la sociedad debe respetar la decisión individual de sus miembros de disponer libremente de sus cuerpos”, defendió Fernández, en la Cámara de Diputados, al anunciar, al mismo tiempo, la introducción de un programa de educación sexual y otro de apoyo a mujeres embarazadas y niños en los primeros años de vida.

Con la excepción de los países antes mencionados, a los que se agregan Cuba y la Ciudad de México en América Central, la región de América del Sur tiene algunas de las leyes de aborto más restrictivas. En Argentina, donde el debate ha estado ocurriendo durante varios años, las mujeres solo pueden abortar en casos de violación o peligro grave para la salud de la madre .

Fernández recordó, sin embargo, «que el aborto ocurre» y «es un hecho» en Argentina y que para terminar con la «hipocresía» es necesario legislar sobre el tema.

En este sentido, reveló, el enfoque que promoverá en el proyecto de ley supone que el aborto es un problema de salud pública, que el Estado argentino debe abordar.

“La existencia de la amenaza criminal ha sido ineficiente. Condena a muchas mujeres, generalmente aquellas con pocos recursos, a participar en prácticas abortivas en la mayor clandestinidad, poniendo en peligro su salud, en muchos casos, su propia vida «, dijo el presidente.

Este será el segundo intento del Congreso en dos años para legalizar el aborto. En 2018, la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de ley que despenalizó la interrupción voluntaria del embarazo en las primeras 14 semanas, pero el Senado terminó fallando .

El resultado que los promotores de la propuesta atribuyeron a la falta de voluntad política del entonces presidente, Mauricio Macri , para aprobar la ley, y a la fuerte oposición de la Iglesia Católica. Esta vez, sin embargo, el Gobierno argentino cree que la participación personal de Fernández en la legislación y los números en las dos cámaras del Congreso Nacional serán suficientes para legalizar el aborto.

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