Hemos iniciado un nuevo ciclo político después del 10N. Por primera vez en la historia del estado de España, ha sido posible la configuración de un gobierno estatal de coalición progresista. Y este hecho ha sido posible, no por el resultado ganador de un PSOE estadista hasta aquel momento; ni por una victoria aplastante del sector comunista – más bien todo lo contrario-. Sino porque las circunstancias y el entorno, han marcado un cambio de inicio de ciclo.

La gente ha vuelto hablar en las urnas, no quieren un gobierno de derechas entrecruzado con las altas instituciones del Estado. Sino que quieren una nueva forma de hacer política, donde la crispación y el enfrentamiento queden al lado, para dar paso a la política de pactos, de negociación y de resolución de conflictos. Y por eso mismo, ese gobierno progresista español depende del independentismo, pero de aquel que ha optado por ser realista, no por eso deja de ser exigente, para hacer de la fórmula del diálogo, el instrumento para conseguir la resolución del conflicto catalán, y también de la regeneración democrática española.

Por ese motivo, a mi entender, ERC ha sido la ganadora de las últimas dos elecciones generales en Cataluña. Un realismo independentista y una estrategia clara, que, sin renunciar a sus ideales, ni a la República, ha optado por obligar al estado a negociar, a sentarse en una mesa de diálogo. Hay que ser muy cauto, y muy escéptico, pero hay que intentarlo, porque a través de la fuerza de la palabra, de la negociación, conseguiremos avanzar, conseguiremos que más gente se apunte, y que el verdadero valor del 1 y 3 de octubre del 2017, el valor del 80%, se imponga. Esta victoria la conseguiremos dialogando y votando, esta es la varita mágica para conseguir la República.

Estos días de ríos revueltos, se escuchan muchas cosas, de entre ellas como se critica, sin compasión a veces, a compañeros de viaje. Y creo que los que critican ferozmente a sus propios compañeros de ruta, tan solo porque piensan en un instrumento diferente, se equivocan, el enemigo no está entre las filas independentistas, el enemigo lo tenemos en el Estado.

Y digo esto, y lo afirmo de forma convincente, que se ha abierto un nuevo ciclo político en España. Y este es gracias al propio independentismo, que ha hecho despertar lo más salvaje de un estado institucional casi franquista, y ha hecho ver a la izquierda española, que también van contra ellos. Que este estado no quiere a los independentistas, pero tampoco quiere a la izquierda española, atreviéndose a decir, que estamos en la misma situación de la preguerra civil del 36.

Ahora el PSOE, en manos de Podemos y de ERC, como dicen algunos, ha visto que las actuaciones de las altas instituciones estatales y judiciales, que tanto antaño habían defendido y justificado, no solo pretenden acabar con el independentismo, sino que quieren dinamitar cualquier opción de un gobierno progresista posible. Y lo vimos 24 horas antes del debate de investidura, que con el pretexto de inhabilitar saltándose las competencias para hacerlo al presidente Torra, lo que querían, realmente, era conseguir que la investidura de Sánchez no saliera adelante. Mira por donde, ahora sí que sabe el PSOE, contra quien va el propio Estado, no solo contra Cataluña, sino contra la propia izquierda española.

¡Y como es la historia!!, que en el momento de un gobierno de coalición progresista que necesita del apoyo para tirar adelante de ERC – que podría parecer un gobierno de debilidad- , es el momento de cambio de ciclo, porque ERC ha sido capaz de abrir los ojos a un PSOE derechista, para decirle que, o cambia de estrategia, y se junta con la izquierda y se sienta a negociar con Cataluña, o el propio estado, en manos todavía de los lobbies de la derecha más rancia, acabarán enterrando la posibilidad de un gobierno de izquierdas, porque es lo que quieren.

Y ahora el PSOE tiene la pelota en su tejado. Aprovechar este momento de cambio para realmente cambiar, democratizar el estado, imponiendo medidas sociales y democráticas de izquierdas, negociando con Cataluña desde el diálogo, y la acción para encontrar la solución al conflicto, volviendo a la política; o sino, de lo contrario, caerá en las redes de un estado que lo quiere ver más que muerto que vivo, para seguir gobernado por los lobbies preconstitucionales, para seguir dentro del mismo estatus quo de siempre.

Espero que todos estemos a la altura de las circunstancias. La gente lo fue a la hora de ir a votar, lo fue en España, y lo fue en Cataluña, votando un nuevo ciclo: el del diálogo y el de las urnas. Seguro que desde Cataluña no fallaremos, y por eso ganó la estrategia del diálogo, y volverá a ganar; pero no falléis vosotros, la izquierda española, porque os jugáis, no solo un cambio de paradigma, tan necesario, sino también vuestra propia existencia.

Cal no abandonar mai ni la tasca ni l’esperança. Pompeu Fabra”.

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"Jurista, licenciado en Derecho y Geografía por la UAB, especialista en derecho administrativo y Seguridad pública. Posgraduado en liderazgo político y políticas sociales, y en medio ambiente. Cursos de doctorado en seguridad pública. Profesor de derecho y medio ambiente de la UAB. Durante años fue concejal socialista de Sant Celoni donde fue teniente alcalde y otras responsabilidades (Seguridad ciudadana, juventud, Servicios generales, Recursos humanos y Economía, y también presidente del Consejo de Pueblo de la Batllòria), fundó las juventudes socialistas del municipio en 2003. Y formó parte de la candidatura de José Montilla por el PSC en las elecciones al Parlamento catalán de 2006. Dejó la militancia en el PSC en el 2014 para votar libremente en la consulta del 9 de noviembre. Actualmente forma parte del movimiento socialista de Avancem y militante d’Esquerra Repúblicana de Catalunya, ha formado parte de la candidatura de ERC al Congreso de los Diputados de 2015, 2016 y 2019. Es vicepresidente de Súmate. Nacido en Barcelona, hijo de andaluces y criado entre Cataluña y Granada. Sus valores: Pluralismo y diversidad, es suma de la dignidad "

1 Comentario

  1. El diálogo desde la política debió ser siempre el principio de la solución. Y no la amenaza, la represión, el sometimiento desde el poder apestado.
    Ahora es al PSOE al que le toca asustarse.

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