Cierto día estaba el médico investigador Boris Pérez tomando un café con un amigo, del que no puede decir su nombre, cuando Boris comentó algo sobre las noticias de actualidad, en el sentido de que los medios de comunicación hablan de cosas que ya han pasado y buscan dar explicaciones de por qué han sucedido así. Incluso los medios se pelean por ser los primeros en contar algo que ya ha ocurrido. Sin embargo, contaba Boris, lo interesante sería publicar cosas que vayan a suceder en el futuro. Por ejemplo, es mejor saber qué número de la lotería saldrá mañana en vez de contar cuál salió ayer.

El amigo de Boris le indicó que eso ya existe de alguna manera, y que se trata de una revista llamada Pre-Assumptions, que se publica tres veces al año. “No la conozco”, dijo Boris. “Claro”, respondió su amigo, “su existencia no debe conocerse”.

Le explicó que la suscripción anual cuesta 50 millones de euros y que solo hacen un ejemplar por país que se entrega a quien en ese momento ocupe la presidencia. Solo tres números al año. Una revista en la que trabajan expertos en algoritmos de información y que son capaces de predecir, sin equivocarse, quién ganará las próximas elecciones en un país, qué pasará con la bolsa y sus ciclos, cómo evolucionará la pandemia en cada lugar, etc. Todo es información política de utilidad para los gobiernos.

“Pero”, prosiguió Boris, “¿y si la usan para otros fines?, es una información muy importante”. Su amigo le explicó que eso no podían hacerlo. Si se descubriera esa forma de actuar, la misma revista publicaría noticias de castigo (punish news). Información que sin ser cierta todo el mundo la aceptaría y cuyo fin sería el de destruir económicamente en lo personal al presidente del país que lo haga.

Le siguió contando a Boris que el director de la revista solo ocupa el cargo durante seis años. A continuación, se somete a un proceso de readaptación al mundo real y acaba viviendo con una identidad falsa en el mismo programa que los testigos protegidos de Estados Unidos.

Ahí concluyó la conversación. El amigo de Boris se despidió definitivamente porque no se volverían a encontrar. Se iba a vivir al extranjero y no estaría localizable. También le dijo que podía contar la conversación, pero sin decir nombres.

Al marcharse Boris pensó que algo tan extraño, que nunca había visto en las novelas de ciencia ficción, solo podía ser verdad, porque la realidad siempre supera a la ficción.

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Profesor Titular de Universidad de la Universidad de Cádiz, en el Departamento de Estadística e Investigación Operativa, adscrito a la Facultad de Ciencias del Trabajo. Ha sido Vicerrector de Alumnos de la Universidad de Cádiz (desde el año 2003 hasta el 2013) y Vicerrector de Responsabilidad Social y Servicios Universitarios de la Universidad de Cádiz (desde 2013 hasta 2015). Durante estos doce años, ininterrumpidamente, ha tenido entre sus competencias el Área de Deportes de la Universidad de Cádiz. Ha promovido la creación del Aula Universitaria de Fútbol de la Universidad de Cádiz, y en estos momentos ocupa el cargo de Director del Aula de Fútbol. Tiene el título de Entrenador Nacional de Fútbol con Licencia UEFA-PRO. Ha entrenado en las categorías Infantil y Cadete del Cádiz C.F. desde el año 2010 hasta la actualidad. Además, en el Cádiz C.F. ocupa el cargo de Coordinador de Delegados y Auxiliares de Fútbol Base desde el año 2014.

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