¿Nos hemos equivocado los padres educando a nuestros hijos para que sean buenas personas, respetuosas y enseñándoles que las diferencias entre personas se arreglan hablando? Me hago esta pregunta, porque estamos en un mundo muy competitivo, donde prima el más fuerte, el que saca mejores notas, el que es más duro, en definitiva en un mundo de lobos, donde es muy difícil sobrevivir sin violencia, en el colegio, en las relaciones sociales, en la vida en general.

Cuando uno de nuestros hijos en el colegio o instituto, sufren bullying por parte de algún compañero, que se ve apoyado por un grupo, y le sometan a burlas e incluso maslos tratos físicos, hace que el niño maltratado se venga abajo, se sienta muy pequeño, pierda su autoestima hasta llegar a dudar si no merece esos malos tratos y vejaciones.

Cuando esta aptitud continúa en el tiempo sin ponerle remedio, el problema se agrava con fatales consecuencias para ese niño. Si además no encuentra apoyo por parte de los adultos que tiene en su entorno, el problema es más grande, hace que se sienta sólo y desamparado, frustrado y sin ver ninguna salida, lo que puede derivar en que no se acepten cómo son, en no quererse a si mismos, y en algunos casos llevarles a desequilibrios psicológicos, trastornos alimentarios graves, y en el peor de los casos al suicidio.

Si por el contrario, tienen a padres que les apoyan, profesores que les ayudan y protegen, con un tratamiento adecuado salen de ahí. Por eso es muy importante que los colegios e institutos sean inflexibles con los maltratadores, que los maltratados se sientan arropados y queridos, porque cuando no es así, destrozamos la vida de un niño. Las instituciones educativas deben estar obligadas moralmente a apoyar y auxiliar a nuestros hijos, si no es así, no merecen llamarse maestros o profesores, la verdad es que son pocos estos casos dentro de la profesión

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