La búsqueda del pequeño de 2 años que cayó a un pozo de 25 centímetros de diámetro y 107 de profundidad, en la Sierra de Totalán (Málaga), continúa por el momento sin éxito. Los efectivos han trabajado toda la noche sin que se confirme si el menor está vivo. Las horas pasan y se reducen las posibilidades de encontrar con vida al niño.

Un portavoz de la Guardia Civil ayer por la noche afirmaba que «No se va a parar». Además de la benemérita hasta el lugar se desplazaron también miembros de equipos de montaña, además de Protección Civil y responsables de empresas privadas, una de ellas es la que realizó el pozo de captación de agua.

Los efectivos dedicados desde ayer al rescate del pequeño han empleado una cámara robotizada para tratar de visualizar el interior del orificio y determinar la altura a la que se encontraba. Los dos intentos realizados resultaron infructuosos. La primera de las intentonas permitió bajar el dispositivo hasta unos 78 metros de profundidad. En ese momento, la cámara tocó tierra húmeda y surge la duda de si en la caída el pequeño provocó un desprendimiento y quedó bajo ese nivel de tierra. Mientras el robot descendía, se cruzó en la gruta con una bolsa de chucherías, todo apunta a que las golosinas se habían quedado enganchadas en una pared del pozo, cuando el niño se precipitó dentro.

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