Procrastinar o trasmañanar se define, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, como diferir, aplazar. Es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse. Es un trastorno de la voluntad. El término se aplica comúnmente al sentido de ansiedad generado ante una tarea pendiente sin tener una fuerza de voluntad para concluirla. Es una conducta procrastinativa la que consiste en coleccionar muchas opciones como excusa para no decidirse por ninguna en concreto. Es un problema de autorregulación y de organización del tiempo. Quien pospone o procrastina una decisión, presenta una conducta evasiva. Procrastinación es postergar o evitar un trabajo que debería hacerse. Es el arte de dejar para mañana lo que puedes hacer hoy. Es reconocida como un trastorno psicológico y es producto del manejo de las emociones y no de la holgazanería.

Hay tres tipos de procrastinación:

  • Por evasión, cuando se evita empezar una tarea por miedo al fracaso. Es un problema de autoestima.
  • Por activación, cuando se posterga una tarea hasta que ya no hay más remedio que realizarla. Es un problema contrario al anterior.
  • Por indecisión, típico de las personas que, intentando realizar la tarea, se pierden en pensar la mejor manera de hacerlo sin llegar a tomar una decisión. Denomínase como Complejo de Penélope (la esposa de Ulises, quien tejía y destejía la misma tela para evitar casarse con uno de los pretendientes al reino de Ítaca mientras esperaba que volviese Ulises).

Este trastorno es muy corriente en España y peor en Estados Unidos, donde se investiga mejor este problema.

Recuerdo los días cundo empecé a trabajar de pediatra en el hospital militar de la base de utilización conjunta en Torrejón de Ardoz, Madrid. Los oficiales militares médicos, enfermeras, los suboficiales, y demás personal militar y civil siempre decían y repetían:

“¡Mañana, estamos hartos de mañana; lo que hay que hacer se hace hoy, no mañana!”. Decían que lo que más les gustaba de España era la siesta, pero que no podían permitírselo, y lo que menos apreciaban era aquello de mañana, mañana, cuando ordenaban a un civil español hacer algo ahora.

  • “Haga esto”.
  • “Lo haré mañana”.
  • “Aquí no se deja nada para mañana. ¿Quiere seguir trabajando con nosotros?”
  • “Ha, entiendo”.
  • “Pues eso”.

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