Niego la mayor: No son peores los políticos de hoy que los de ayer

Otro dato a tener en cuenta es que muchos de los políticos de dudosa honradez estaban entonces y siguen ahora en la palestra

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Uno de los ataques a la Democracia de la extrema derecha y el radicalismo del PP es hacer creer a la ciudadanía, con apoyo de parte de la opinión pública y publicada, que los políticos de hoy son peores que los de ayer. No es cierto. Salvo en el caso escalofriante del propio PP con dos bombas de relojería como son Isabel Díaz Ayuso y Teodoro García Egea, ¿de verdad el terrorismo de estado, los casos Gürtel, Filesa, los Eres de Andalucía, el enriquecimiento ilegítimo de los Pujol, casos Balta, Palma Arena, Púnica y un sinfín más, les hacen mejores ayer que hoy?

Si algo debemos a Podemos, sea cual sea nuestra legítima sensibilidad política, nos gusten o dejen de gustar Pablo Iglesias o Pablo Echenique, es haber desenmascarado las cloacas del Estado. Hay corrupciones y corruptelas que ya son inimaginables gracias a aquel 15M, a los que el bipartidismo reclama a gritos que entraran en las instituciones. Ya están. Mal también.

El caso Nevenka, con ese excelente documental imprescindible para entender el #MeToo en España, nos devuelve a un pasado de hace 20 años que todavía está presente, sí, pero donde al menos ya ningún político se atreve a defender públicamente.

Están los mismos

Otro dato a tener en cuenta es que muchos de los políticos de dudosa honradez estaban entonces y siguen ahora en la palestra. Claro ejemplo de ello es el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, que hace dos décadas defendía al alcalde acosador de Ponferrada frente a Nevenka y que hoy habla con naturalidad de la igualdad, la paridad y la conciliación, temas en los que nunca creyó. El mismo que en la era Rajoy era el responsable de velar por la ética de los de Génova, cuando esta investigado por financiar ilegalmente su partido para ganar las primarias del PP en CyL.

¿Nos hemos olvidado de ese Álvarez Cascos que defendió el no a la Ley del Divorcio, para ser uno de los parlamentarios españoles que más ha usado ese derecho?.¿O de las mentiras de Aznar con el atentado terrorista del 11M?.

Y de las negociaciones de Mayor Oreja con Batasuna, ¿también nos hemos olvidado?. Y hace mucho menos tiempo cuando el hoy portavoz popular en el Senado, Javier Maroto, defendía cuando le creía un buen alcalde para Vitoria los pactos con Bildu?. Miren la hemeroteca. Por ser justos.

Que el PP consintió su financiación ilegal no lo dice la izquierda, que también, sino la sentencia de la Gürtel.

¿Y qué podríamos decir de Fraga, y sus alcaldes, uno de los padres de la Constitución, con sus guiños a la mafia de la droga en pleno apogeo de Sito Miñanco?

Las dos versiones de Adolfo Suárez

Todavía hoy no sé si Adolfo Suárez es el hombre al que el PSOE y AP despreciaron o al que ahora todos ponen como ejemplo. Sí sé que el propio Alfonso Guerra afirmó que «el señor Suárez ya no soporta más la democracia. La democracia ya no soporta más a Suárez. Cualquier avance democrático de esta sociedad exige la sustitución de Suárez».

Mientras AP, con Manuel Fraga al frente, se frotaba las manos para «robarle» -al que hoy es un héroe para el PP- sus diputados. Por cierto, algo parecido a lo que ahora ocurre con Génova y Ciudadanos.

Decir hoy que Felipe González es un mirlo blanco, es mentir, es hacer creer con una mentira mil veces repetidas, una sensación de que le da sopas con ondas a Pedro Sánchez o al propio José Luis Rodríguez Zapatero.

No es verdad. Los políticos de hoy no son peores que los de ayer. Al menos, hoy, sabemos de qué van.

Y entonces y ahora hay políticos honrados, que no se perpetúan por un cargo y el poder, para siempre en las instituciones públicas.

Seguramente habrá quien crea que por decir todo esto estoy al pesebre del que manda. Nada más lejos de la realidad para mi periódico y conmigo misma. Es fácil de comprobar.

El Gobierno frente a la pandemia

Pero afirmo con rotundidad que he visto, casi al minuto, a casi todos los miembros de este Gobierno de España, el de coalición, dejar el alma en una pandemia. Con aciertos y errores, sí, pero en medio de fakes news, zancadillas de propios y extraños, de una oposición liderada por el PP, y con ayuda de Vox, que sólo ha llevado a la confusión, a la depresión ciudadana, a la desesperanza y la desconfianza de todas y todos los políticos.

Lanzo un mano a un Gobierno que es mejorable, por supuesto, pero responsable ante la crisis sanitaria más dura de la Democracia y de parte de la historia de este país.

Niego la mayor. No es mejor Felipe González que Pedro Sánchez, ni José María Aznar que el propio Pablo Casado. Me gusta más José Luis Ábalos que la mayor parte de los ministros de González y Aznar y me declaro fan absoluta de la próxima vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.

Es lo que hay. Dicho queda.

1 Comentario

  1. Se ha conseguido hacer muy popular la frase de que, todos los políticos son iguales,lo que claramente perjudica a los buenos y veneficia a los malos,el pueblo se traga cualquier propaganda mediática, y Pablo Iglesias el mejor político de todos los tiempos es el peor valorado porque lo que no pueden soportar los poderes por encima del estado es que alguien pueda influir en en las decisiones politicas ,y pablo Iglesias lo hace,ni Labordeta ni ningún político de izquierda unida lo consiguieron ,solo conseguían dividir el voto de izquierda por eso siempre fuero bien considerados y valorados por la derecha .

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