La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) advierte de la expansión de la producción y los mercados de consumo de drogas no tiene precedentes, con el agravante de que hay una nueva oferta y demanda de opiáceos, reservados a la prescripción médica, pero que llegan ilegalmente al gran público. Todo ello está originando una crisis mundial sanitaria, según el informe del que se hace eco La Celosía.

El informe advierte que los mercados de cocaína y metanfetamina se han extendido más allá de sus regiones tradicionales y nuevas sustancias sicoactivas son sintetizadas fácilmente en pequeños laboratorios y distribuidas con pocos obstáculos.

Aunque la producción de cocaína había caído entre 2005 y 2013, en 2016 batió el récord, estimado en 1.410 toneladas, un incremento del 60% en tres años, con Colombia todavía como principal país de cultivo de la coca. África y Asia emergen como centros de tráfico y consumo.

Naciones Unidas destaca especialmente el problema del uso de fármacos sin prescripción médica, convertido en una gran amenaza para la salud pública y para la aplicación de la ley en todo el mundo. Los opiáceos causan el mayor daño y representan el 76 % de las muertes asociadas a consumo de sustancias psicoactivas.

Apúntate a nuestra newsletter

Artículo anteriorNos han saqueado
Artículo siguienteEspanya i el gatopardisme
Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre