Siempre me ha parecido que primar los sentimientos sobre las necesidades objetivas de la gente es, cuanto menos, insolidario. De eso se trata cuando hablamos de nacionalismos. De cualquier nacionalismo.

El hecho de creer que lo más importante es la Nación, sublimarla hasta despreciar, o incluso, considerar antagónico al que te rodea, lo considero un síntoma de desprendimiento de la búsqueda del bien común.

Y por consiguiente me parece todavía mucho más contradictorio cuando se reivindica desde la izquierda. Los progresistas, si por algo nos hemos caracterizado ha sido por luchar contra las desigualdades.

Precisamente lo opuesto a lo que se persigue con el ansia nacionalista. Ellos creen, en el extremo de sus ambiciones, en la diferencia máxima: a lo largo de la Historia han defendido el hecho de poseer una lengua autóctona, una raza superior ( hasta un ADN exclusivo), un territorio al que ponían las limitaciones de forma tan arbitraria como quien dibuja las fronteras con un lápiz en un papel sin entrar en ninguna consideración, más allá de la expansión y la expulsión del “otro”.

Entrando en lo doméstico, la solución a los problemas universales no puede venir, desde luego de la imposición, sino de la cooperación. Pero, del mismo modo, no puede nunca valer el “sálvese quien pueda”.

Hace unos días escuchaba en una televisión a un dirigente independentista. Afirmaba algo así  como que menos mal que no había hecho caso al Gobierno de España y habían decidido hacer, por su cuenta, compras particulares de material sanitario. De este modo, los ciudadanos de su Comunidad habían podido disfrutar de guantes, mascarillas… que en otros lugares de España escaseaban. Y lo decía presumiendo. Con orgullo de patriota.

Ah, como decía  Enrique Bunbury, “ los nacionalismos, qué miedo me dan”.

Apúntate a nuestra newsletter

1 Comentario

  1. El problema señor Ayala es que la izquierda española reaccionaria y antiilustrada, nacionalista, de Podemos y parte del PSOE es capaz de defender a la vez y sin despeinarse la teoría «Queer» y el nacionalismo.

    «Teoría ‘Queer’ Conjunto de ideas que sostiene que los géneros, las identidades sexuales y las orientaciones sexuales no están esencialmente inscritos en la naturaleza biológica humana, sino que son el resultado de una construcción social, que varía en cada sociedad.»

    Por contra la identidad «nacional» es algo intrínseco e invariable que se lleva en el ADN; se nace vasco o catalán y punto.

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre