Nacho Martín Blanco (Barcelona, 1982) es el número tres en las listas de Ciudadanos por Barcelona para las próximas elecciones autonómicas catalanas. Licenciado en Periodismo y en Ciencias Políticas, ejerce como político, politólogo, periodista y profesor universitario.

Las aspiraciones de Ciudadanos como partido bisagra quedaron totalmente olvidadas en Cataluña cuando Inés Arrimadas se hizo con la victoria electoral en 2017. Pero las encuestas reflejan que aquel resultado quedó atrás y que ahora la lucha es por mantenerse como cuarta fuerza en Cataluña. Martín blanco repasa en esta entrevista concedida a Diario16 la situación por la que atraviesa la formación a la que representa así como sus objetivos.

Las encuestas pronostican para Ciudadanos un resultado mucho peor que en las anteriores elecciones catalanas. ¿han perdido el liderazgo de las posturas que luchan abiertamente contra el independentismo?

El resultado del año 2017 fue un resultado excepcional con esos 36 diputados que conseguimos en el parlamento. Pero, a pesar de que muchas sondeos nos daban una caída después de las elecciones de hace 4 años, a partir de hace unos meses todas las encuestas indican una mejoría. Concretamente, hay una de hace un par de semanas que indica que podríamos estar cerca de los 20 escaños.

Nosotros no solo aspiramos a volver a ganar las elecciones, sino también a seguir siendo el referente del constitucionalismo en Cataluña. Creemos que somos los que mejor pueden  recoger ese sentir de muchos catalanes que quieren pasar página del Procés y ver como Cataluña vuelve a ser el motor de España.

¿Es una buena idea el aplazamiento de las elecciones catalanas?

Nosotros nos hemos posicionado abiertamente con la opción de posponer las elecciones. Considerábamos  que era un imperativo  atendiendo a las cifras y a los datos que tenemos desde el punto de vista sanitario.

Y no entendemos como el PSC llega arrastrando los pies a este consenso alcanzado con los demás partidos.

Ya ha pasado un tiempo desde la marcha de Arrimadas a Madrid y lo que en un principio parecía un despegue no sólo no ha sido así, sino que en las últimas elecciones de 2019 su formación sólo consiguió 10 diputados y ahora las encuestas pronostican unos 15. ¿El balance?

Nosotros tuvimos un mal resultado en las elecciones del 2019; un resultado que nos dejaba en una situación complicada, pero a partir de entonces la mayoría de encuestas apuntan a un crecimiento.

¿La causa de aquella debacle?

El momento en el que se produjeron las elecciones del 2019 era un momento de mucha polarización en España. Las posiciones moderadas quedaron diluidas. Fíjese que en las elecciones hubo un crecimiento considerable de un partido como VOX que defiende posturas maximalistas, radicales y en algunos casos extremistas. En aquel caso, obtuvimos un resultado malo que hay que asumir y sacar conclusiones para hacer una lectura que nos permita ir mejorando. Pero a partir de esas elecciones todas las encuestas nacionales pronostican un crecimiento y esto responde a la actitud responsable y leal que ha mantenido Ciudadanos durante la pandemia. También hay que tener en cuenta que la ciudadanía valora muy positivamente el liderazgo de Inés arrimadas, que en muchas encuestas es la líder mejor valorada por el conjunto de los españoles

A las propuestas soberanistas se les permite tener representación política. Pero ¿Qué aspiraciones pueden tener, si no se les permite cumplir con su programa electoral? ¿No es esto una manera de generar frustración en los millones de personas que votan a partidos independentistas?

En nuestro país no se le exige a nadie un compromiso con los valores constitucionales ni con el texto en su conjunto, sino que simplemente se exige que los procedimientos políticos de las distintas formaciones no infrinjan el código penal. Por lo tanto, yo creo que nuestra democracia es sólida, avanzada y muy abierta. Sobre todo si la comparamos con otros países europeos como Portugal, donde los partidos separatistas son ilegales;  o Alemania, que posee unas cláusulas de intangibilidad que determinan cuáles son los marcos ideológicos en los que un partido que quiera desempeñar sus funciones políticas tiene que desenvolverse.

Pero, ¿Qué pasa cuando la ley actúa sobre aquellos que cumplen con su programa político?

En España puedes defender cualquier ideología política, siempre que no incurras en procedimientos políticos ilegales. En el momento en que los partidos separatistas cometen una serie de delitos contrarios al orden constitucional es cuando sus dirigentes tienen problemas con la justicia. Problemas, por cierto, previsibles y que ellos conocían de antemano perfectamente. Por lo tanto, estoy absolutamente convencido de que en España no se persigue a nadie por sus ideas políticas.

“En 2019 hubo un crecimiento considerable de un partido como VOX que defiende posturas radicales”

¿Desde Ciudadanos se considera al independentismo catalán como un movimiento violento?

En la medida en que hay cientos de miles de conciudadanos que son independentistas, y muchos de ellos con los que yo tengo un magnífico trato y que son bellísimas personas, para mí referirme al movimiento independentista como un todo sin hacer ningún mínimo matiz es complicado; calificarlo de pacífico o de violento es un reduccionismo en el que no quiero caer.

Hemos visto actitudes violentas por parte de determinados sectores del separatismo, pero, sobre todo, hemos visto banalización de la violencia. Un ejemplo de esto último lo vivimos el día que Torra se fotografió con Fredi Bentanachs, ex-líder de Terra Lliure. Pero yo creo que esto no representa al conjunto de mis conciudadanos que se sienten próximos a las tesis separatistas. Sé que mi respuesta no es concluyente,  pero prefiero que así sea.

Entonces, ¿Podemos calificar de buena la convivencia en Cataluña?

La sociedad catalana es una sociedad plural y muy diversa que en líneas generales tiene una convivencia razonablemente buena. Pero hay una serie de partidos como JxCat, ERC y la CUP que han alentado una visión de Cataluña claramente excluyente y despreciativa con los catalanes que no compartimos su idea de Cataluña. Su animadversión hacia todo lo que sea español, ese constante apelar al victimismo y un supuesto ataque de un Estado español son cosas que solo están en la cabeza de los nacionalistas. Ernest Lluch lo llamaba “amonal ideológico”, algo que hace envenenar la convivencia.

¿Cuál es la receta de Ciudadanos para el encaje de 2 millones de personas que quieren abandonar España y lo expresan votando y manifestándose?

Tengo en alta consideración la democracia constitucional y representativa; y en menor consideración las fórmulas por aclamación. Es decir, las fórmulas en las que se considera que la voluntad del pueblo está por encima de las leyes. Para empezar, ni siquiera existe en Cataluña una mayoría a favor de la separación del resto de España; esto no se ha dado en ninguna de las elecciones y, además, es que las democracias modernas de países como Italia Francia, Reino Unido o Estados Unidos se basan en el principio de la mayoría, pero también en el respeto a los derechos individuales y a las minorías. La manera de tratar de canalizar tus ambiciones legítimas no es tratando de transgredir la ley o imponiendo tus ideas políticas al conjunto de la ciudadanía por la vía de la fuerza, tal y como se hizo en el Parlamento Catalán los días 6 y 7 de septiembre de 2017.

¿La constitución supone un corsé para las aspiraciones legítimas de los partidos independentistas?

Se necesitan unas mayorías muy claras y reforzadas para cambiar aspectos fundamentales de nuestros marcos de convivencia. Por ejemplo, los artículos uno y dos de la Constitución que hablan de que la soberanía reside en el conjunto del pueblo español y sobre la indisoluble unidad de la nación española. Pero esta norma se da también en el ámbito autonómico: para cambiar una sola coma del Estatuto de Autonomía necesitas una mayoría reforzada de dos terceras partes de la cámara.

Desde Ciudadanos se ha criticado duramente la ley Celaá por discriminar al castellano. Pero para conseguir que se equipare el uso y conocimiento de una lengua como el catalán, que tiene mucha menos presencia en materiales académicos, televisión, radio, prensa, cine, música, redes sociales… ¿no es necesaria una discriminación en positivo?

Yo no soy, en general, partidario de este concepto y menos aplicado a la cuestión lingüística en Cataluña. El catalán es una lengua que ha padecido los excesos de dos dictaduras: la de Primo de Rivera y la de Franco, que no comprendieron la realidad diversa de España, ya que entendían que una nación solo puede tener una lengua. Pero a partir de la llegada de la democracia y con la aprobación de la Constitución de 1978 nuestro marco democrático prevé un amplísimo espacio de protección para las lenguas españolas diferentes del castellano; algo reconocido en el artículo tres de la Constitución.

¿La lengua es algo más que cultura?

En las últimas décadas ha habido un proyecto desde el gobierno de la Generalitat de ingeniería social que consiste en expulsar del imaginario colectivo todo elemento común de los catalanes con el resto de los españoles.

La lengua castellana es tan catalana como el catalán, igual que el catalán es tan español como el castellano. Nuestro objetivo es que los niños catalanes consideren tan propia la lengua castellana como la catalana. Y este no es el propósito de los partidos nacionalistas.

Ciudadanos es un partido especialmente afectado por casos de tránsfugas. La lucha es contra los cargos electos que cambian de partido. Pero ¿Creen que se debería establecer algún tipo de acuerdo ético entre los partidos para que no se den situaciones como la de Lorena Roldán, que deja la formación casi en precampaña?

Hay que perseguir el transfuguismo, ya que, de alguna manera, eso altera la voluntad democrática expresada por la ciudadanía en las urnas; es fundamental evitar estas prácticas puesto que es una forma de corrupción. El caso de Lorena Roldán es diferente porque no comete ningún acto penalizable. Y no creo que se deba acometer ninguna acción legal porque sería entrar en juicios morales o ideológicos. Simplemente, yo creo que debería existir una lealtad entre partidos y tratar en la medida de lo posible de respetarnos los unos a los otros. Sobre todo con partidos con los que actualmente sostienes gobiernos de manera conjunta en diferentes Comunidades Autónomas o ayuntamientos.

En estos tiempos se habla  mucho sobre redes sociales y manipulación informativa. Tú estás licenciado en periodismo. ¿Cómo ves la situación?

Yo, como periodista de formación, creo que tenemos un problema con la profusión de mensajes alternativos y de fake news que proliferan en las redes sociales y en algunos medios de comunicación supuestamente serios.

¿Los fakes son casi todos patrimonio de la derecha?

La tendencia a la mentira y a ha eso que llaman Infoxicación no es privativa de la derecha; no creo que sea más patrimonio de la derecha que de la izquierda. Es un patrimonio compartido por algunos partidos y por algunas publicaciones que tiende a extenderse como una mancha de aceite. La salud de los medios de comunicación es esencial para una democracia y creo que estamos ante una deriva muy preocupante.

¿De verdad creen desde Ciudadanos que los diputados de Esquerra Republicana o Unidas Podemos son capaces de hacer declaraciones que atenten contra los derechos civiles como las que se han hecho desde las filas de Vox?

Lo más parecido al fascismo que hay en España es Bildu. Siguen sin condenar las muertes que produjo ETA y siguen sin condenar los homenajes a los terroristas. Y yo lamento como el Partido Socialista, que ha sufrido como el que más los embates del terrorismo, en los últimos tiempos no ha tenido empacho al aceptar los votos de Bildu; tanto en los presupuestos como en el gobierno de Navarra. Por lo demás, hablabas de declaraciones, pero todos hemos escuchado a una dirigente de las juventudes de ERC diciendo que ETA había hecho un buen trabajo. O también hemos podido ver al vicepresidente Pere Aragonés que hace unos años posaba con una pancarta que decía “España ens roba”,  eso es el discurso de la Liga Norte italiana y es un mensaje abiertamente supremacista.

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