Multitudinaria manifestación en Madrid, a pesar del confinamiento, desde la embajada de EEUU por el brutal homicidio de George Floyd

La protesta antirracial se ha producido en medio mundo y varias ciudades españolas

Más de 10.000 personas, según calculan algunas fuentes , han participado en la manifestación de Madrid, desde la embajada de EEUU, contra la violenta muerte de la policía contra George Floyd. Las normas de confinamiento se han respetado en el uso masivo de mascarillas por parte de los manifestantes, aunque no en todos los casos se mantuvieron las distancias de seguridad.

Madrid, y varias ciudades españolas más, han coincidido con medio mundo en esta protesta ante la brutal acción policial de EEUU.

Así, las protestas antirracistas se extienden desde Washington hasta Sídney, pasando por Madrid y Salamanca.

Foto Agustín Millán

Ayer, también las calles de Los Angeles se poblaron de familias or la muerte injusta y cruel de George Floyd el pasado 25 de mayo. Hubo marchas por toda la ciudad, una docena de concentraciones formadas por miles de personas y un grito unánime para erradicar el racismo en Estados Unidos y pedir justicia.

Foto Agustín Millán

Con la frase «No puedo respirar» como lema, pronunciada por George Floyd cuando moría a manos de la policía en Estados Unidos, miles de personas en todo el mundo comenzaron a desafiar desde ayer sábado hasta hoy a la pandemia del coronavirus para manifestarse contra las desigualdades sociales y la brutalidad policial.

Foto Agustín Millán

Ayer, también las calles de Los Angeles se poblaron de familias or la muerte injusta y cruel de George Floyd el pasado 25 de mayo. Hubo marchas por toda la ciudad, una docena de concentraciones formadas por miles de personas y un grito unánime para erradicar el racismo en Estados Unidos y pedir justicia.

Foto Agustín Millán

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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