Viñeta ilustrativa sobre la situación que viven hoy los mayores en las residencias.

No hay comunidad autónoma que se atreva a dejar salir a los mayores sanos de las residencias con la llegada de la nueva normalidad. Madrid ya ha dicho que “se estudiará”, pero no está ni en ello, mientras en centros geriátricos de toda España esperan el momento de recibir la notificación de su comunidad autónoma -que de momento ni está ni se la espera- para que esos mayores válidos, que pueden salir a pasear, a ver a sus hijos, incluso a jugar la partida o ir a una celebración familiar.

Comunidades como la de Euskadi, cuando algún familiar de estos mayores reclama que puedan por fin salir y que les dé el aire, responden que, según la notificación oficial a la que ha tenido acceso nuestro medio: “Estamos hablando de un colectivo especialmente vulnerable. Por el momento, no está previsto que puedan salir al exterior de modo normalizado, como antes de la pandemia, salvo en casos excepcionales, para ir al médico, con todas las medidas de seguridad, porque viven en colectividad, no en su propia casa. Además, no podemos olvidar que aunque la situación ha ido mejorando, actualmente hay un rebrote y es necesario extremar las precauciones. Esperemos que la situación vaya mejorando de una forma rápida y podamos pronto normalizar la situación”.

Aislados

Aislados quedan, tres meses después de su confinamiento, estos mayores que viven en residencias y que sienten que están pasando una “muerte en vida”, según reconoce uno de ellos a Diario16. “yo vivo en un piso residencia, no hay balcones, ni jardines ni nada, un pequeño pasillo para pasear,  que tanto ir de arriba para abajo hace que acabes con sensación de medio loco”.

Pero no son una prioridad, igual que no lo fueron cuando morían a cientos por día en las residencias españolas por coronavirus y se decidió no dejarles salir del centro.

Así, siguen pasando los meses, las semanas y los días y no haya existido ni desde la Vicepresidencia de Derechos Sociales, que lidera, Pablo Iglesias, ni desde las comunidades autónomas una reunión, un protocolo o una iniciativa para estudiar la forma en que estos mayores salgan por fin de los centros donde viven.

Poco a poco van perdiendo capacidad física y cognitiva, encerrados, olvidados y abandonados.

La opción de las familias es llevárselos a sus hogares, pero sin conocer el tiempo que podrán necesitar

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