El coste total de las enfermedades respiratorias en los países de la Unión Europea es de 380.000 millones de euros anuales y mueren 600.000 personas al año por estas patologías. En Europa se registran unos 6 millones de admisiones hospitalarias a causa de enfermedades respiratorias. Una buena higiene nasal refuerza la función defensiva de las mucosas respiratorias y mejora el drenaje lacrimal, ayudando a prevenir resfriados, gripe y faringitis.

Los estudios revelan que las patologías del sistema respiratorio más comunes son el asma, el cáncer de pulmón, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica(EPOC), los trastornos respiratorios durante el sueño y las infecciones respiratorias víricas (gripe) y bacterianas (neumonía). También nos muestran que los principales factores de riesgo son el envejecimiento, el tabaquismo, el sobrepeso y la calidad del aire en las ciudades, señalando que estos problemas incrementaran en el futuro.

Una buena respiración resulta vital para oxigenar nuestras células y conseguir una buena función circulatoria, entre muchas otras cosas funciones. La correcta respiración se realiza por la nariz para que el aire llegue acondicionado a los pulmones, donde tiene lugar el intercambio gaseoso. En las vías respiratorias altas se suelen dar procesos inflamatorios infecciosos y alérgicos, como la rinitis o la sinusitis, que pueden en segundo término afectar a todo el aparato respiratorio, como la bronquitis por ejemplo.

 

Pionero de la terapia Marina

René Quinton fue un genio multidisciplinar, que en 1897 descubrió que la vida animal marina tiende a mantener las condiciones de sus orígenes, a pesar de las variaciones durante el tiempo, y definió la enfermedad como una alteración de ese medio primigenio fundamental. A raíz de esta teoría científica constituyó su terapéutica básica: reconstituir la célula dañada utilizando agua de los océanos, un medio vital cuya mineralización sigue siendo idéntica a nuestro medio interno. Fue en 1905 cuando René creó Laboratories Quinton y empezó a comercializar el “Plasma de Quinton”, que se registró como medicina en 1970.

El Spray Nasal de Quinton ayuda a conservar una sana mucosa nasal y la prepara para defenderse de las agresiones climatológicas y microbiológicas. La mucosa nasal ayuda a limpiar el aire inspirado y a establecer una barrera defensiva. Al producirse una irritación de las mucosas se altera el moco y provoca inflamación, creando así un caldo de cultivo para la proliferación de gérmenes, es decir, para la infección.

 

Una buena higiene nasal aporta muchos beneficios para la salud como el reforzamiento de la función defensiva de las mucosas respiratorias o la mejora del drenaje lacrimal. También previene los resfriados, la gripe y la faringitis, ya que reduce la respuesta alérgica por desensibilización de las mucosas.

La Terapia Marina de Quinton favorece al buen funcionamiento de las glándulas adenoides y las amígdalas. Asimismo, produce un efecto de bienestar general, despejando la cabeza y mejorando la atención y percepción.

 

Etapa en España

En 1989 diferentes vicisitudes familiares y la armonización de las farmacopeas europeas, que obligaba a los laboratorios farmacéuticos a adaptarse a ellas, provocaron el cese progresivo de la actividad de Laboratorios Quinton. Hasta que en 1996, Joan Miquel Coll, un emprendedor español vinculado al sector farmacéutico, adquirió los laboratorios y obtuvo la patente del protocolo de producción desarrollado por René Quinton, creando en Alicante Laboratorios Quinton Internacional, que el año pasado celebró su vigésimo aniversario.

Los nuevos Laboratorios Quinton producen diferentes productos que tienen como materia prima el agua de mar extraída en el Vortex planctónico del Golfo De Vizcaya, rico en minerales y otros elementos, que se encuentran en una proporción similar a los líquidos orgánicos del medio interno humano. Estos Vortex están protegidos por leyes marítimas internacionales.

La extracción de agua se controla minuciosamente mediante unas técnicas de filtrado en frío exclusivas conformes con la Farmacopea europea para garantizar su preservación. Su preparación posterior se lleva a cabo en cámaras blancas de clase A para elementos termolábiles, según el protocolo original de René Quinton.

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