Mal día para las letras españoles este lunes, primero de abril, tras conocerse la muerte, a los 91 años, de Rafael Sánchez Ferlosio. La suya ha sido una obra tan variada y disruptiva como influyente. Perteneció a la conocida como ‘Generación del 50’ o de los niños de la guerra, y alcanzó grandes éxitos con su trabajo como novelista así como con sus numerosos ensayos, a los que dedicó la última etapa de su vida.

Como todo gran autor, su nombre está ligado inevitablemente a su obra de referencia, en su caso El Jarama, una novela fundamental con la que ganó el Nadal en 1955 y el premio de la Crítica un año más tarde. Con ella introdujo un estilo narrativo totalmente novedoso que apostaba por un realismo poderoso a la hora de recrear los diálogos de la calle. Aunque años después renegaría de ella, más por la historia que por la forma, nadie duda hoy en catalogarla como una de las novelas fundamentales de la literatura española del siglo XX.

“Llegó a pasar más de una década encerrado consagrado a un estudio obsesivo de la gramática”

El estudio de la gramática fue una de sus obsesiones, y a ello dedicó muchos años y muchas obras; de hecho, llegó a pasar más de una década encerrado consagrado a tal labor de manera obsesiva. Llegó a apasionarle tanto que dejó de escribir relatos y novelas para centrar sus esfuerzos en obras que reflexionaban sobre el lenguaje en toda su amplitud y posibilidades. Entre las primeras cabe citar títulos como Industrias y andanzas de Alfanhuí (1951) o El testimonio de Yarfoz (1986), mientras que en el terreno ensayístico, donde fue siempre muy crítico políticamente, resultan brillantes obras como La homilía del ratón (1986), Campo de Marte. 1. El ejército nacional (1986), Mientras no cambien los dioses, nada ha cambiado (1986), Vendrán más años malos y nos harán más ciegos (1993), o Guapo y sus isótopos (2009). Además, en 2015 publicó Campo de retamas, recopilación de notas y aforismos que él denominaba “pecios”.

El autor nació el 4 de diciembre de 1927 en Roma, donde su padre estaba destinado como corresponsal. Pero además de escritor y periodista, su progenitor, Rafael Sánchez Mazas, ha pasado a la historia como uno de los fundadores de Falange junto a José Antonio Primo de Rivera, con quien Rafael recordaba jugar de niño. Además, su hermano, Quico Sánchez Ferlosio fue un conocido cantautor durante los años de la transición, además de destacado matemático.

Siempre comprometido con la actualidad política y social, sin miedo a hablar fuese cual fuese el color del gobierno de turno, Sánchez Ferlosio fue galardonado con el Premio Cervantes en 2004 en reconocimiento a “su espíritu libre y su trabajo como narrador y ensayista”. Cinco años después recibió el Nacional de las Letras Españolas, y en 2015 la medalla de oro al mérito en las Bellas Artes.

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