Es medianoche cuando salgo del Hotel Florida, y también del Corte Inglés, acompañado por Gonzalo Escarpa, Pita Sopena y Carla Gil de Biedma; hemos sido los últimos en abandonar la fiesta, el muy agradable cóctel organizado en la última planta del edificio de Callao en honor al mítico Hotel Florida, construido en 1924 y derribado en 1964, cuarenta años después, para levantar en su lugar un gran almacén: Galerías Preciados, que con el paso de las olas y los años se ha convertido en un bastión más de los muchos edificios que tiene el Corte Inglés en el Centro de Madrid. Pero… el Hotel Florida no parece haberse conformado con simplemente desaparecer.

Pensé en El Resplandor, la película de Kubrick inspirada en la novela de Stephen King, en la fiesta en la que Jack Nicholson alterna con los antiguos clientes del hotel ahora desierto, habitado sólo por él y su pequeña familia. La fiesta, el cóctel, en la última planta del edificio del Corte Inglés en Callao era algo parecido. Un fantasma había vuelto, muchos fantasmas habían vuelto, y era un regreso feliz. En los ascensores podían cruzarse John Dos Passos con Alfonso Armada, o Hemingway con Carmen Posadas. Todos sonrientes, engalanados, dejándose mecer por la música desenfadada y frívola de un grupo liderado por una mulata que parecía haber llegado teletransportada directamente desde los años 30. Busqué a Unamuno, Miguel, otro habitual del hotel, pero no lo encontré, quizá estaba en su cuarto y no había subido a la fiesta, o quizá simplemente no lo supe ver entre los numerosos invitados a la fiesta.

“Habíamos pensado hacer una lona con la imagen del hotel que cubriese toda la fachada, pero de momento, habrá más ocasiones, nos hemos conformado con un coche de la época”, nos cuenta Pita a Scarpa, Carla y a mí.

Asiento a las palabras de Pita, tan sonriente como todos los fantasmas a quienes la iniciativa de Ámbito Cultural ha permitido volver a mezclarse con la vida, con la alegría y el ritmo incesante de una Gran Vía que estaba en construcción cuando se levantó el hotel. Una idea fantástica de Gervasio Posadas montar algo así, a él en el cóctel también se le veía feliz mientras se dirigía hacia los ascensores en compañía de Dos Passos, que le hablaba de su célebre artículo publicado en Squire: Habitación con baño en el Hotel Florida.

Ya nos habíamos ido, estábamos en un bar cualquiera cercano a Callao hablando de la semana de actos y actividades que probablemente se repetirá año tras año, y el espíritu, el fantasma, del Hotel Florida, seguía allí con nosotros. Los felices 20 del siglo pasado… ¿serán igual de felices los años 20 del actual siglo que comenzarán dentro de poco más de trescientos días? Podría ser. Qué idea fantástica (lo repito por segunda vez), qué bien lo pasé. La alegría de todos era mi alegría, la alegría de los fantasmas también.

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Javier Puebla ha sido galardonado con diversos premios, tanto en prosa –Nadal, por Sonríe Delgado, y Berenguer, por La inutilidad de un beso– como en poesía: El gigante y el enano: V Certamen Vicente Presa. En 2010 recibió el premio Cultura Viva por el conjunto de su obra. Es el primer escritor en la historia de la literatura en haber escrito un cuento al día durante un año: El año del cazador; 365 relatos que encierran una novela dentro. En 2005 fundó el taller 3Estaciones y la editorial Haz Mlagros. Cineasta, escritor, columnista y viajero: ejerció funciones diplomáticas en Dakar durante cuatro años, y allí escribió Pequeñas Historias Africanas, Belkís y Blanco y negra. Gusta de afirmar en las entrevistas que nació para contar historias, y quizá por eso algunos de sus artículos parecen relatos o cuentos.

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