La undécima sesión del juicio del ‘procés’ independentista ha comenzado con la declaración como testigo de Enric Millo, que era el delegado del Gobierno en Cataluña durante el 1-O. Según Millo, se reunió en privado con el entonces president de la Generalitat, Carles Puigdemont, para decirle que la hoja de ruta independentista “perseguía un mal camino”. Pese a los contactos, al otro lado de la mesa se encontró con una “silla vacía”, ya que no había respuesta “a nada que no fuera cometer un acto ilegal” como un referéndum de independencia. “A Puigdemont no había ningún tema del que le interesara mucho hablar. Su respuesta era la misma, no había nada que tuviera su interés que no fuera que en Cataluña hubiera un referéndum de autodeterminación. Le pedí que acabara con su comportamiento suicida”, ha declarado.

“El entonces president planteó a los miembros del Govern que no estuvieran dispuestos a llegar hasta el final con todas las consecuencias que era mejor que abandonaran el Ejecutivo”, ha asegurado Millo. En varias ocasiones el exdelegado intentó persuadir a Puigdemont, advirtiéndole de que su planteamiento iba a perjudicar “mucho” a la sociedad catalana. “No obtuve nunca una respuesta positiva”, ha alegado.

Además, el representante del Gobierno Rajoy en Cataluña ha asegurado que el vicepresidente del Govern catalán, Oriol Junqueras, lo invitó a “tener una charla informal” para tratar sobre la situación política. No la hicieron pública porque de alguna manera entendía que esto podía provocar una “situación complicada”.

Según Millo, tuvo la impresión de que Junqueras no era partidario de que el ‘procés’ independentista “fuera tan rápido”, aunque estaba comprometido con el Ejecutivo de la Generalitat para “tirar hacia adelante” con todas las consecuencias. “Si convocas un referéndum, le pones fecha y pregunta es un punto de inflexión prácticamente irreversible y que ya no se puede llegar a buen puerto”, ha respondido Millo a preguntas del fiscal Javier Zaragoza.

El exdelegado cree que las manifestaciones ciudadanas pusieron en riesgo “el orden constitucional”, ya que arrojar objetos incendiarios “no es pacífico, es violento, y pintar en una pared ‘Millo muerte’ muy pacífico no es. Amenazar, acosar, hostigar, a agentes policiales que llevan a sus niños al colegio y acusarles de actuar contra Cataluña de pacífico no tiene mucho”, ha ironizado.

Millo resaltó la gran importancia que tienen las nuevas tecnologías en acciones de movilización ciudadana multitudinarias. “En los mensajes de wasap se veían las consignas: en 20 minutos eran capaces de ubicar a 500 personas y al cabo de unos minutos llevarlas a otro sitio”, ha asegurado. Millo considera que el fenómeno de los CDR (Comités de Defensa de la República) son células autónomas que funcionan de forma espontánea, pero un estudio detallado de cómo evolucionan permite deducir que “hay una estructura y una organización y esto de espontaneidad tiene poco”.

“Seguro que hay gente pacifista y de buena fe que participa en los CDR pero hay otras personas que tienen otros objetivos y están dispuestas a utilizar la violencia. Ahí hay de todo, todos no son violentos, pero negar que algunos no lo son no se puede hacer”, ha sugerido.

En opinión de Millo, los independentistas generaron “un clima en el que ahí donde había una diligencia judicial se juntaba un número importante de personas con el objetivo de impedir esas comisiones judiciales”. A partir del 6 y 7 de septiembre se generó una “situación de incertidumbre” y decidió enviar una carta a todos los alcaldes y directores de centros educativos “comunicándoles las sentencias del Tribunal Constitucional”, ha añadido durante su comparecencia en el Tribunal Supremo.

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