Pues yo soy uno de esos de la quinta del 56 que esta semana estuvo a punto de recibir la vacuna contra el Covid (o la Covid, que ya no sé). Pero horas antes de la cita acordada, mi gobierno autonómico, por boca de su consejera Verónica Casado, mandó parar.

 -No estamos seguros de esa vacuna, así que, precavidos, vamos a esperar.

Me tocaba la AstraZeneca, que a mi personalmente me hace mucha ilusión, porque, oye, después podré poner en mi Curriculum: “Vacunado por la Unversidad de Oxford”. ¿No suena mal, eh? Ni el Master de Harvard que encontró por Aravaca el inefable líder momentáneo del PP. Je.

A lo que iba, que esto de los oropeles me distrae. Estaba todo contento, porque ya me tocaba la bonolotto de las vacunas, y cuando casi tenía el caramelo en la boca la infausta Junta de Castilla y León, del PP y C,s, me lo quita y me dice que siga esperando, que algún día a lo mejor ya tal. Y todo, porque la Organización Mundial de la Salud, iba a comparecer informando sobre esa vacuna. Que, por lo visto, existe la remotísima probabilidad, algo sí como una entre un millón o dos, de que provoce un tipo de trombo raro, raro. Y mi Gobierno de la taifa regional, en su afán de protegerme, pues se ve que dijo:

-¡Ah, no, hijo, no! A mi gente, que es escasa y no está ni para que le de un aire, le poneis una vacuna segurísima o no jugamos.

Qué majos. Pero lo que no sé si pensó mi baranda autonómico, el silente Mañueco, o su todopoderosos y lenguaraz vicepresidente, el “ciudadano” Igea, o la mentada y también “ciudadana” consejera, es que por evitarme la remotísima posiblidad de un trombo me han dejado como estaba; esto es, con una no tan remota posibilidad, de hecho más bien muy cercana, de que el dichoso virus me atrape y la tengamos. Que a la postre es lo que vino a decir la OMS en la comparecencia por la que anularon las vacunaciones:

-Sí, vale, puede que haya un lejanísima posibilidad de un trombo entre millones de vacunados con la AstraZeneca, pero es infinitamente más probable que quienes no estén vacunadas con ninguna acaben con el virus.

Gracias, gobierno cercano, descentralizado y de aquí mismo, por tanto desvelo como demostráis. Pero personalmente, aunque ya sé que es utópico, preferiría que se ocupara de mis asuntos sanitarios el más lejano, centralizado y fiable Gobierno nacional. Precisamente porque soy del 56, conocí el viejo INSALUD, el sistema de salud que abarcaba toda España, y ahora dependo del SACYL, su versión autonómica. No hay color. Así que pido humildemente que nos dejéis paz. Y vacunados con lo que haya más a mano. ¿Es tanto pedir, barandas de ésta y de las demás Comunidades?

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