En México se acaba de aprobar la llamada Ley de Seguridad Interior por la que se derogan los Derechos Humanos, en los hechos es la disolución del Estado de Derecho, es someter al país al control militar, su inspiración está en la Doctrina de la Seguridad Nacional política que impuso las dictaduras en Latinoamérica.

Esa Ley es el miedo del gobierno mexicano ante la inminencia del triunfo de la oposición representada por Andrés Manuel López Obrador, su intención es alertar al gobierno estadounidense para conseguir su decidida intervención y justificar un fraude ante los ojos del mundo.

Con esta Ley ofrecen al gobierno norteamericano garantizar la continuidad de políticas que detengan la migración, que implique la gobernabilidad a base de la represión de las libertades, la entrega selectiva de narcotraficantes y la preservación de una fuerza de trabajo barata.

La oligarquía que se quiere perpetuar ha llegado al extremo de preparar un plan que la deje sobreponerse a pesar de los resultados electorales, quiere negar la voluntad de cambio que se respira en México, para ello le han dado fundamento legal a la tortura y a las ejecuciones extrajudiciales bajo la supuesta lucha contra el narcotráfico.

La Constitución en México ha muerto sólo quedaba de ella alguna retorica que enumeraba los Derechos Humanos sin vigencia efectiva, sin embargo, ahí estaban, sólo que ahora la Ley de Seguridad Interior prevé el Estado de excepción cuando las fuerzas armadas así lo determinen.

La excepción será la Ley porque en todo el país la violencia se encuentra desbordada, esta política, aunque se acaba de aprobar en el Congreso lleva más de una década desde que la ordenó Felipe Calderón para darle la vuelta a su origen ilegitimo por imponerse a través del fraude electoral, sacó al ejército a las calles a matar al nuevo enemigo de los mexicanos los narcotraficantes.

Desde entonces la tortura y la ejecución a mansalva han sido la constante, llevamos once años de una Guerra que lleva más de 200 mil muertes, los supuestos narcotraficantes asesinados casualmente en su mayoría han sido indígenas, migrantes, mujeres y jóvenes.

Antes de esto México al no estar militarizado y cambiar de gobierno invariablemente cada seis años no cumplía el perfil de dictadura de los años 70, por eso Vargas Llosa la definía como una dictablanda hoy se convierte en una dictadura muy al estilo de las sufridas en Latinoamérica en tiempos de la Guerra Fría.

En México la oligarquía se acabó al Estado, no hay más Estado, no hay un solo derecho que pueda ejercerse con libertad, no hay ley que tenga plena vigencia, hay un aparato burocrático dispuesto a resolver lo que diga la oligarquía, esta pide a gritos el auxilio norteamericano para impedir el cambio pacífico de México.

Con esta Ley quieren cancelar la posibilidad del cambio pacífico a base de mentiras, de su acostumbrada campaña de odio en la que acusan a Andrés Manuel López Obrador de Chavista porque tienen la esperanza puesta en que la legitimidad les venga de fuera, presionar la intervención del gobierno norteamericano, saben que la idea de compartir frontera con un país socialista les es intolerable.

La voluntad de cambio no podrán detenerla, más aún cuando las tropas del ejército saben que la oposición no es una amenaza y que la Guerra es sinónimo de muerte, que tan sólo son usados de carne de cañón porque la misión es vengar la muerte de cada soldado y que su alimento es el odio.

El pueblo incluido el soldado raso quiere paz porque sabemos que los narcotraficantes actúan desde el poder, que hoy gobierno y narco son uno mismo, que los narcotraficantes en prisión son traficantes menores o que intentaron mandarse solos, el narcotráfico al igual que la oligarquía tiene sus intereses depositados en el PRI y en el PAN.

Los mexicanos queremos paz, queremos patria, una que aplique la Ley a todos por igual, sin privilegios, ese es el cambio que queremos, recuperar la dignidad de pueblo, sus libertades y abrazar la democracia porque sólo el pueblo puede salvar al pueblo, la posibilidad de refundar a México está en el voto masivo en favor de Andrés Manuel López Obrador.

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