Ya podemos decir que hemos vivido el peor momento en la historia de los mercados financieros.

Llegamos hasta el punto de la prohibición de operativa en cortos temporal por parte de la CNMV, un parche a una situación que era y es insostenible siempre que el BCE no haga nada al respecto. Se hizo un día y no se consiguió el objetivo esperado, ahora lo prolonga durante un tiempo y el resultado, me temo, será el mismo que antes. Si recordamos esto también ocurrió durante la huelga de controladores aéreos y tampoco sirvió de mucho. Ahora el escenario es muy diferente y mucho más grave.

Seguimos recibiendo noticias alarmantes de personas infectadas y que fallecen por el COVID-19 y también cifras muy negativas y alarmantes de personas que están siendo despedidas por medio de ERTES por la situación de las empresas ante la cual necesitan disminuir sus costes de corto plazo.

Las referencias macroeconómicas las dejaremos aparcadas a un segundo plano totalmente. Las cifras no son para nada realistas con la situación que hay en el corto plazo y menos aún con la situación que vamos a vivir a medio y largo plazo. Una situación de crisis económica de la cual va a costar mucho tiempo, dinero y esfuerzo salir.

Uno de los principales problemas es que todavía no se está trabajando en esto a nivel europeo. Algunos de los países integrantes de la Unión Europea ya están tomando medidas y poniendo parches a esta crisis, pero el BCE sigue sin pronunciarse y nos quedamos con los últimos comentarios del mismo, “esto no nos compete y no es algo en lo que nosotros tengamos que intervenir”. Pues si el BC no tiene que intervenir en época de crisis, yo ya no sé cuándo tienen que hacerlo.

No es ningún secreto que he tenido mis grandes diferencias con la gestión del Banco Central Europeo a lo largo de los últimos 15 años, pero esto me parece demasiado lamentable. Si el BCE no toma medidas y lo hace ya, estamos abocados a una situación muy difícil de gestionar de la cual vamos a salir más desunidos que nunca. La Unión Europea nunca ha estado tan desunida como lo está ahora y queda poco tiempo para que los euroescépticos salga al escenario a luchar por una Europa dividida, lo cual tampoco ayudará a solventar esta situación. Ahora tenemos que estar más unidos que nunca.

Como referencia técnica, tomaremos el gráfico diario del DAX.

Antes de nada hay que aclarar que cualquier análisis técnico que hagamos ahora puede destrozarse en cuestión de segundos por la alta volatilidad en la que se encuentran los mercados de renta variable, por lo que solo podremos tener referencias de algunas de las herramientas que sirven para trabajar con mercados volátiles, como es el caso del retroceso de Fibonacci.

Tras el fuerte movimiento de volatilidad bajista y los recortes tan importantes, vemos que los precios parecen querer tomar cierto respiro, aunque veremos los límites en próximas horas.

Ese movimiento de recuperación nos deja un posible impulso de precios hasta los 10250 puntos, como 50% del Fibonacci o los 9750, como nivel de 61,8% y, por tanto, serie áurea de dicho Fibonacci.

Los indicadores, como no podría ser de otra manera, representan sobreventa acumulada y precios muy por debajo de referencias de medias móviles o indicadores de posicionamiento, eso podría ayudar a ver algo más de volatilidad alcista que dé pie a niveles más altos de precios.

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