Hola, soy Tigre Tigre. Escribo en mitad de la noche, las dos y cuarenta, el vaso de burbon sin una sola gota, voy a levantarme para darle un azotito en el culo a la botella. Ya he vuelto. Soy Tigre Tigre. Llevo varios años escribiendo sobre Formula 1, primero en Cambio16 y luego en Diario16.

Antes estaba especializado en sucesos en la Voz de Mad Madrid, y concretamente en los malos tratos que sufrían las mujeres; dejé de hacerlo cuando se apuntaron al carro millones de aprovechados a quienes el sufrimiento de las mujeres importaba un bledo, pero libaban del carro de las subvenciones y los votos que se podían ordenar de sus padecimientos.

Me centré en la F1, me centré en Fernando Alonso.

Hoy Fernando Alonso, mi héroe, ha sufrido una derrota descomunal. La mágica carrera de Indianápolis ha pasado de él por completo, sin despeinarse, como diría seráfico el infatifable Lorenzo El Viejo.

Fernando Alonso no ha logrado siquiera clasificar para Indianápolis 2019; aunque aún existen dos posibilidades, a saber: que los organizadores le inviten a participar dada su fama y altura como piloto, o que McLaren pague por correr; en América, niños y niñas, se puede comprar todo, hasta la presidencia del gobierno. ¡Vivan los dólares de Trump, viva el sueño americano!

Y sin embargo ha sido un buen día para el deporte español. Nadal, el gran Nadal, ese tipo inasequible al desaliento, ha ganado en Roma, ha aplastado, barrido, noqueado a Djokovich.

Demos gracias los que creemos en los héroes por Rafa Nadal en esta noche oscura. Demos gracias y reflexionemos sobre lo diferentes que son ambos deportes. En tenis no hace falta ninguna máquina brutal, aunque también es mucho más importante de lo que parece contar con un buen equipo; pero ningún equipo en tenis tiene doscientas personas.

Y los partidos de tenis suelen ser mucho más divertidos y emocionantes que las carreras de F1. Quizá debería mirar hacia otro lado. Y quizá lo haga si Alonso después de este golpe no es capaz de volver a levantarse: aunque sí será….

Poniéndolos juntos, a Nadal y a Alonso, en esta negra noche de primavera, encuentro a ambos incomparables y magníficos. Si se presentasen los dos a presidentes del gobierno, o para alcaldes en una misma ciudad, no sabría a quien elegir. Votaría a los dos. El voto sería inútil, pero yo soy Tigre Tigre, soy Tigre Manjatan, y lo de útil o inútil me importa un espejo.

¡Bravo Nadal! Menos mal que nos queda Nadal.

¡Bravo Alooonso! Estamos contigo más allá de la caída o el éxito.

 

Tigre tigre.

Inaceptable fracaso de Fernando Alonso en Indianápolis

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