Todas las empresas del sector automovilístico ya trabajan en la sustitución de los sistemas de combustión fósil: la miopía y cerrazón de comunidades como la de Madrid, en manos del PP, ante la limitación del tráfico, atenta contra nuestras vidas.

El transporte por carretera es una de las principales fuentes de contaminación atmosférica en Europa, en especial por contaminantes como el dióxido de nitrógeno y las partículas en suspensión, que de acuerdo con el informe ‘Air Quality in Europe 2018’ de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), junto al ozono troposférico (O3), son los contaminantes que mayor daño causan a la salud de las personas, en especial a las personas que residen en zonas urbanas.

Del mismo modo, la AEMA, también alerta de que la contaminación atmosférica arroja efectos económicos considerables, ya que al acortar la vida aumenta los costes médicos, reduce la productividad y causa enfermedades. Huelga decir, aunque a veces parece que nos olvidemos, que la contaminación atmosférica afecta negativamente a nuestro entorno (a todos los entornos): suelos, bosques, aguas, ni se preservan, ni son igual de productivos y saludables en su rendimiento agrícola.

Las estimaciones actualizadas que ofrece ese informe elevan a 422.000 muertes prematuras, durante 2015 y 41 países, aquellas producidas por concentraciones excesivas de partículas finas en suspensión (PM2,5), de las que cerca de 391.000 se produjeron en los 28 Estados miembros de la UE.

En este contexto, me sorprenden las actitudes, llenas de malos humos, y absolutamente carentes de responsabilidad, tanto de alguna asociación empresarial, ante la necesidad de renovar nuestro parque móvil, como de gobiernos como el de la Comunidad de Madrid, no sólo falto de iniciativa en el pasado con respecto al cambio climático sino que, además, trabaja para ahogar planes de limitación del tráfico como el de Madrid.

Todas las grandes compañías lo han expresado públicamente en sus planes de negocio y asambleas generales, han diseñado planes de expansión e industriales que contemplan precisamente en los próximo 15/20 años una transición masiva hacia modelos híbridos y eléctricos; del mismo modo, las recomendaciones y normativas europeas abundan en la necesidad de que se trabaje cara al horizonte 2030 para rebajar ostensiblemente las emisiones en nuestro entorno.

Es imposible abordar esos objetivos sin la concienciación tanto de sectores productivos como de administraciones competentes: no se trata de que esos sectores sufran su compromiso con la salud pública y el medio ambiente, sino de que trabajen en común con las administraciones para que ese esfuerzo se vea reconocido.

Las emisiones de la agricultura, la producción de energía, la industria y la de los propios hogares también contribuyen a esa contaminación atmosférica y debemos ponernos todos al día: ¿A qué tanto ruido entonces cuando nos jugamos nuestras vidas? Menos humos.

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Periodista político que dio el paso hasta las tribunas al principio de la crisis (2007). Movimientos sociales, política internacional, comunicación social y el abuso sobre los consumidores de las grandes corporaciones son sus campos de trabajo. Entre otros muchos/as compañeros fundó Izquierda Abierta en 2012, para renovar los modos políticos y trabajar por la unidad de las opciones de progreso; actualmente es miembro de la dirección federal de IU y alcalde de Castilleja de Guzmán (Sevilla).

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