El pasado viernes la Asociación Salamanca por la Memoria y la Justicia encontraron los primeros restos de las siete personas, víctimas de la represión franquista y enterradas en una fosa común en el cementerio de Castillejo de Martín Viejo, en Salamanca, y cuya exhumación está llevando a cabo la Sociedad de Ciencias Aranzadi.

Los primeros restos en aparecer fueron los de una víctima «Sin identificar» que con fecha 2 de setiembre de 1936 «murió por disparos de arma de fuego y apareció el cadáver en el sitio llamado «Alza Pierna», término de Castillejo de Martín Viejo«. Esta persona era apodado «El Confitero», y las Asociación ha recogido testimonios de personas que confirman su profesión: «Se dedicaba a ir a los pueblos por las fiestas a vender dulces y golosinas. Su sitio habitual era la Plaza de Ciudad Rodrigo o los soportales del Ayuntamiento cuando el tiempo le impedía estar al aire libre». Además, asegura la presidenta de Salamanca por la Memoria y la Justicia, Luisa Vicente, a Diario16, «otro hecho que corrobora que es él, es que nos comentan que era cojo, y al examinar sobre el terreno sus restos, los arqueólogos de Aranzadi han podido observar un problema en los huesos de una de sus piernas que le impediría andar con normalidad». Según los últimos testimonios podría llamarse Manuel ¿Campano? de Zamora. Esto último estaría por confirmar, afirma Luisa Vicente. En Ciudad Rodrigo era conocido como Manolo «El Confitero».

A continuación aparecieron los restos de las dos personas que figuran como «Sin identificar» que murieron el 24 de agosto de 1936, aparecieron sus cadáveres en el puente del rio Águeda y murieron por disparos de arma de fuego». Lo primero que se descubre son sus botas, unas botas que desde el primer momento les llaman la atención. Los dos pares de botas son iguales y los Guardias Civiles que en aquel momento se encuentran allí y, los de la Policía Científica  que posteriormente fueron por la tarde a levantar el correspondiente expediente corroboran también que son botas militares.

Después de una búsqueda en internet por parte de un miembro del equipo de Aranzadi efectivamente descubren que corresponden al uniforme de Carabineros Rurales. Aparece también junto a ellos  una placa que una vez limpia y analizada les dirá si corresponde a un uniforme. «Es la primera vez que tenemos conocimiento de víctimas de este Cuerpo en Salamanca. Uno de ellos podría ser de Cilleros, pero desconocemos si puede ser Cilleros de Salamanca o de Cáceres», afirman desde la Asociación. 

El día 20 a las 8 de la mañana iniciaron la recuperación de los restos de las 4 personas que formaban el grupo de víctimas del día 11 de agosto de 1936, «Fallecieron en las aguas del río Águeda, a consecuencia de muerte violenta, al parecer producida por arma de fuego. Los cuerpos se hallaban flotando en el sitio «El Puente», que da acceso a los pueblos y términos de Serranillo». Y que corresponden a: 

CEREZO HERNÁNDEZ, ÁNGEL (a) «EL CEREZO»
Casado. Natural de Ciudad Rodrigo. Victima mortal

DÍAZ SÁEZ, VICENTE (a) «EL JABONERO»
Natural de Ciudad Rodrigo. Hijo de Eulogio Díaz Martín y. Victima mortal

GARCÍA HERRERO, ANTONIO
Natural de Ciudad Rodrigo. Hijo de Luciano García Martín y. Victima mortal

LÓPEZ LÓPEZ, SILVESTRE (a) «EL MORA»
Soltero. Natural de Ciudad Rodrigo. Hijo de Celestino López Montero y Manuela López Antón. Victima mortal

Un sobrino de Silvestre López López es la primera persona a la que Aranzadi ha recogido una muestra de ADN para poder cotejarla con los restos encontrados y una vez identificado su tío, su deseo es enterrarlo junto con sus familiares, en este caso serían sus padres y hermano ya que era soltero. 

Todos los restos, de forma individualizada, han sido trasladados por el Equipo de Ciencias Aranzadi al laboratorio para llevar a cabo los análisis correspondientes. 

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