Llevo comprados siete ejemplares de A PROPÓSITO DE NADA, la fascinante y divertida y dramática y cotilla autobiografía de Woody Allen. No se trata de que esté acumulando material como inversión para luego revenderlo en el futuro, que también podría ser, sino porque es el regalo ideal para el momento actual: no tiene competencia y no hay nadie que no lo quiera leer, o al menos ojear.

Ayer acabé de zamparme mi ejemplar (soy generoso, pero tampoco era cuestión de que con tanto regalar me fuese a quedar yo sin mi libro, maravillosamente editado por Alianza Editorial y traducido con gran mimo y precisión por Eduardo Hojman) y he pedido en LA LUMBRE (mi librería favorita) tres ejemplares más.

Tratándose de Woody Allen es natural que su autobiografía arranque sonrisas y hasta risas, y también que las carcajadas estén sabiamente mezcladas con cargas de gran profundidad.

Allen nos lo cuenta todo: el retrato de sus padres y la época de la niñez es genial. La sinceridad con la que escribe parece inevitable, y por mucho que se haya esforzado en corregir y maquillar, creo que tampoco excesivamente, lo que transmite es en esencia pura verdad: igual que su cine. Entre chistes y sonrisas no es tan difícil desnudar el alma y confesar.

La terrible batalla que ha librado Allen contra Mia Farrow, de la que cualquiera -cp,p afirma Allen- opina sin documentarse ni saber, aparece minuciosamente relatada, sin hurtarle al lector ni su estupor ni su rabia ni su dolor.

El dinero, el amor, las mujeres… ah las mujeres, el cine… ah el cine… se mezclan continuamente con suave facilidad a lo largo de las 439 páginas de A PROPÓSITO DE NADA.

Un libro que no hace falta convertir en película, porque las películas de Woody Allen son siempre autobiograficas de un modo u otro. Y además A PROPÓSITO DE NADA es ya una película: una película para leer, y en mi opinión la mejor que ha hecho jamás el creador neoyorquino hasta la fecha.

Ay madre mía, como siga comprando ejemplares a este ritmo para regalar a mis amigos y conocidos y familiares ¡voy a acabar arruinándome! Aunque me consuela que las librerías están haciendo su agosto, que buena falta les hacía después de tantas semanas con la persiana bajada.

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Javier Puebla ha sido galardonado con diversos premios, tanto en prosa –Nadal, por Sonríe Delgado, y Berenguer, por La inutilidad de un beso– como en poesía: El gigante y el enano: V Certamen Vicente Presa. En 2010 recibió el premio Cultura Viva por el conjunto de su obra. Es el primer escritor en la historia de la literatura en haber escrito un cuento al día durante un año: El año del cazador; 365 relatos que encierran una novela dentro. En 2005 fundó el taller 3Estaciones y la editorial Haz Mlagros. Cineasta, escritor, columnista y viajero: ejerció funciones diplomáticas en Dakar durante cuatro años, y allí escribió Pequeñas Historias Africanas, Belkís y Blanco y negra. Gusta de afirmar en las entrevistas que nació para contar historias, y quizá por eso algunos de sus artículos parecen relatos o cuentos.

3 Comentarios

  1. Es un escándalo lo de su relación con la china y parece mentira que el tío tenga las narices de echarle la culpa a Mía Farrow, todo porque es una mujer. A mi me gustan las películas de Woody Allen, o me gustaban, pero el tío no me ha gustado nada, después de acabar de leer el libro

    • Ya no te gustan sus películas. ¿Me podrías decir el motivo? ¿Calidad de imágen, sonido. ¿En las teles modernas se ven mal? Son obras de arte. Independientemente de si es culpable o inocente.

    • No has visto una película de él en tu vida, no has leído el libro y no creo que te llames Luís. Su esposa es coreana, llevan más de 28 de relación y en libro explica con detalles y pruebas como fue la historia. Mejor infórmate y no digas tonterías.

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