En el cuarto día consecutivo de frágil alto el fuego en Trípoli, Médicos Sin Fronteras (MSF) solicita la liberación inmediata y la evacuación fuera de Libia de miles de refugiados, migrantes y solicitantes de asilo recluidos arbitrariamente en los centros de detención del país. La organización médico humanitaria denuncia también que en los últimos meses se han estancado los mecanismos existentes para evacuar a refugiados y migrantes de Libia, por lo que demanda una reactivación y ampliación urgente de estos programas.

Varios centros de detención están en primera línea de los combates y miles de personas desesperadas siguen atrapadas en su interior. Existe un riesgo real de que los bombardeos indiscriminados y el fuego de artillería provoquen un gran número de víctimas.

 

Sin Agua

El suministro regular de alimentos y de agua se ha interrumpido y ahora solo se proporciona en contadas ocasiones. La atención médica es totalmente insuficiente, ya que la mayoría de las organizaciones internacionales se han visto obligadas a suspender sus actividades debido a la inseguridad”, alerta Ibrahim Younis, coordinador general de MSF en Libia.

El suministro regular de alimentos y de agua se ha interrumpido

Trípoli ha sido testigo en los últimos días de los peores enfrentamientos en años, con fuertes bombardeos en áreas residenciales que han provocado la muerte de más de 60 personas y que han dejado cientos de heridos, la mayoría civiles, según estimaciones del Ministerio de Salud libio. Los propios trabajadores sanitarios libios de MSF han visto cómo sus hogares han sido afectados por los bombardeos.

Desde que se iniciaron los combates, el acceso del equipo de MSF a los refugiados y migrantes recluidos en los centros de detención ha sido muy limitado. Así, a causa de la proximidad de las hostilidades, los trabajadores de MSF no han podido asistir a las 700 personas que se encuentran confinadas en uno de los mayores centros de detención de Trípoli.

Misiles perdidos han caído cerca de los centros de detención, en zonas que han estado sometidas a intensos bombardeos y enfrentamientos. A medida que el conflicto se intensificaba, MSF ha ido perdiendo la capacidad de acceso a otros cuatro centros de detención donde sus equipos prestaban atención médica a través de clínicas móviles regulares.

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