Un día, en uno de sus paseos por la ciudad, Boris Pérez recordó cuando estudiaba matemáticas en el colegio. A Boris le gustaban las matemáticas. No había que aprender de memoria las cosas, solo había que entenderlas y después pensar sobre ellas. Los exámenes se parecían más a resolver una serie de pasatiempos que a demostrar unos conocimientos. Boris tenía una predisposición para las matemáticas, pero principalmente tuvo buenos profesores en la escuela.

Las grandes civilizaciones contaban con grandes escuelas matemáticas. La Academia de Atenas, por ejemplo, fue fundada por Platón sobre el año 388 antes de Cristo. Por eso se le conoce también como Academia de Platón o Academia Platónica, y se considera como un antecedente de las universidades.

En la entrada de la Academia se recogía en su frontispicio la siguiente inscripción: “Aquí no entra nadie que no sepa geometría”. Esta inscripción ha tenido varias interpretaciones. De una parte, se opina que es gracias al conocimiento de la geometría que se entiende el Universo. Sin embargo también se puede pensar que la inscripción hace referencia a la matemática como algo más general que la geometría. De hecho en la Academia se estudiaban el Trivium (gramática, retórica y lógica) y el Quadrivium (aritmética, geometría, astronomía y música), todas ellas disciplinas con una base matemática.

Para los griegos el verbo “mánthano” significa aprender o pensar. Como sustantivo “máthema” significa conocimiento. De ahí el latín acogió las palabras y las ideas y así apareció “mathematicus” que sería aquello que se piensa y se aprende.

Por eso, en la enseñanza de las matemáticas habría que dedicar más tiempo a enseñar a pensar y a aprender. Antes, y en ocasiones, se asociaba la asignatura de matemáticas como una sucesión aburrida de operaciones numéricas que resuelve sin problemas la calculadora e incluso los móviles. Hoy los métodos de enseñanza han cambiado y la didáctica de las matemáticas ha evolucionado mucho y para mucho mejor.

Disminuir las horas de aprendizaje de las matemáticas, o darles el carácter de asignatura optativa aunque sea en el bachillerato, constituye para Boris el mismo error que evitar que la juventud aprenda a pensar.

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Profesor Titular de Universidad de la Universidad de Cádiz, en el Departamento de Estadística e Investigación Operativa, adscrito a la Facultad de Ciencias del Trabajo. Ha sido Vicerrector de Alumnos de la Universidad de Cádiz (desde el año 2003 hasta el 2013) y Vicerrector de Responsabilidad Social y Servicios Universitarios de la Universidad de Cádiz (desde 2013 hasta 2015). Durante estos doce años, ininterrumpidamente, ha tenido entre sus competencias el Área de Deportes de la Universidad de Cádiz. Ha promovido la creación del Aula Universitaria de Fútbol de la Universidad de Cádiz, y en estos momentos ocupa el cargo de Director del Aula de Fútbol. Tiene el título de Entrenador Nacional de Fútbol con Licencia UEFA-PRO. Ha entrenado en las categorías Infantil y Cadete del Cádiz C.F. desde el año 2010 hasta la actualidad. Además, en el Cádiz C.F. ocupa el cargo de Coordinador de Delegados y Auxiliares de Fútbol Base desde el año 2014.

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