Las cosas no han cambiado tanto para los periodistas, y si acaso para peor. Prueba de ello es lo ocurrido el miércoles por la tarde en Vallecas. Que tras la provocación de Vox, la Policía cargó contra los manifestantes que protestaban por el acto del partido ultra en el barrio madrileño. En medio del lío, si había que tirar al suelo a alguien, mejor a un periodista, por eso de estar en medio. Un claro ejemplo de lo que es «matar al mensajero».

Y ¿quienes estaban en medio?: los periodistas. Así que le volvió a tocar a un plumilla de los que están en las trincheras y a pie de calle contando lo que ocurre. Vamos, un periodista de los de verdad. Las imágenes grabadas por el diario Público son claras. Un policía tiró al suelo al periodista de El Salto, Guillermo Martínez, a pesar de que se identificó desde el primer momento.

Así lo contaba el propio periodista en sus redes sociales:

Qué puntería que a quien el policía tirara al suelo fuera a un periodista. Cómo suena todo esto a los que llevamos tres décadas ejerciendo la profesión. Esperábamos un cambio que aún no ha llegado. No del todo.

Después, al día siguiente, la Policía ya señalaba al líder de la ultraderecha, Santiago Abascal, como el impulsor de los acontecimientos que derivaron en una batalla campal en Vallecas. Vamos, lo que buscaba el de Vox.

Eva Herrero Curiel, en una investigación de la Universidad Carlos III, decía que en un escenario donde el 83% de los internautas españoles utilizan alguna red social, el 40% la visita más de una vez al día y el 20% forma parte de al menos tres redes sociales (Fundación Orange, 2011), se hace necesario estudiar las potencialidades que éstas ofrecen a los periodistas, quienes sin duda han encontrado en ellas “fuentes” informativas que les ayudan a buscar pistas y pulsar la realidad de una manera más rápida, aunque no más segura. Por ello, el periodista debe ser capaz de filtrar, comprobar y acreditar esos nuevos contenidos que se generan en los Social Media y llevar a cabo un trabajo informativo completo y eficaz, sin olvidar la veracidad y el rigor que debe desprenderse de cualquier noticia.

Y eso es exactamente lo que estaba haciendo Guillermo cuando cubría la noticia de los altercados de Vox. Comprobar lo que ocurría a pie de calle y no a través de lo que le cuentan las redes sociales.

Igual, como hace 40 años y hace 20 y hace 10, debería dejarse a los periodistas, a los de verdad, hacer su trabajo y formar mejor a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado en eso del papel fundamental que ejercen los profesionales de la comunicación. Los de verdad, insisto.

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1 Comentario

  1. De sobra se sabe que los policias en su mayoria son de vox,son de ultraderecha,aunque antes votaran masivamente al pp.
    ¿que se puede esperar?
    Mejor hariais los periodistas en investigar a vox y a sus dirigentes y hacerlo publico,se les caeria la venda de los ojos a mucha gente.
    Vox,como todo fascismo,es un antro de basura y corrupcion.

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