El coronavirus va a suponer una auténtica ruina para todos los sectores económicos de nuestro país. Turismo, cultura, deportes, todas las industrias van a perder cientos de miles de millones de euros por el impacto de la pandemia. Por supuesto, también las empresas relacionadas con la tauromaquia. Todas las corridas de toros previstas para los meses de marzo, abril y mayo han sido canceladas. Las principales ferias de España, como Sevilla, Madrid, Valencia, Castellón o Murcia han puesto el cartel de suspendidas hasta nueva orden. Nadie sabe cuándo se volverán a abrir los cosos. Más de 200 corridas de toros se verán afectadas, según las cifras que baraja Anoet, la patronal de organizadores de eventos taurinos. Las cancelaciones rozan las 1.700, mientras que cientos de encierros, novilladas y bous al carrer, tradicionales fiestas populares, serán prohibidas por el decreto de estado de alarma. Paradójicamente, para algunos seres vivos de este planeta la epidemia será una bendición, ya que el coronavirus salvará a miles de toros de lidia condenados a ser sacrificados sin remedio. Se estima que al menos 1.200 ejemplares volverán a corretear tranquilamente por campiñas y prados.

El sector contiene la respiración, ya que se encuentra ante una de las peores encrucijadas de su historia, y el lobby taurino es consciente de que se juega su futuro. ¿Qué pasará cuando la pandemia se supere y vuelvan las corridas? Los empresarios temen que durante mucho tiempo las plazas estarán casi vacías, ya que el miedo al contagio se habrá instalado en la sociedad. El golpe va a ser durísimo y el gremio ya se ha movilizado para que el Gobierno no se olvide del sector, según ha podido saber Diario16. El ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, se reunirá con la Fundación Toro de Lidia “para estudiar la posibilidad de poner en marcha lo antes posible planes de contingencia, recuperación y apoyo a la industria”. Sin embargo, resulta difícil entender que mientras escasean las mascarillas y material médico apropiado para las enfermeras que se juegan la vida en los hospitales en la lucha contra la expansión de la epidemia, un Gobierno acepte inyectar fondos públicos a un sector que no constituye una actividad esencial y prioritaria para el funcionamiento de los servicios básicos del Estado, sino un espectáculo privado para placer y entretenimiento de un porcentaje minoritario de la población.

Cabe recordar que entre todas las administraciones públicas, la tauromaquia recibe más de 25 millones anuales en subvenciones. Y que cuenta con premios, como el de la Fundación del Toro de Lidia, retribuidos hasta con 35.000 euros. Cada año, el Ministerio de Cultura destina importantes cantidades de dinero a sostener la fiesta de los toros, en concreto 64.231 euros en el caso del Congreso Internacional de Tauromaquia que se celebró en Murcia en fechas recientes y 30.000 euros para el Premio Nacional de Tauromaquia. De ahí que asociaciones animalistas y organizaciones contrarias a los festejos taurinos, bajo el lema “¡No lo vamos a permitir!”, hayan anunciado en las últimas horas una campaña de información en redes sociales y una férrea oposición ante cualquier tipo de ayuda o subvención a la fiesta en estos momentos críticos que vive el país. Desde Anima Naturalis, una de las principales organizaciones en defensa de los animales, recuerdan que “cuando toda esta crisis acabe, hay que exigir a las autoridades no dar ninguna compensación económica a este sector. Más sanitarios, menos toreros”. Además, ha creado una plataforma para recoger firmas a favor de esta petición.

La asociación recuerda que en España la tauromaquia es considerada Patrimonio Histórico y Cultural, tal como recoge el BOE desde el año 2013, y “por lo tanto también recibe las ayudas del ministerio de Cultura y Deportes como cualquier otra entidad. Ahora, con la cancelación de toda la temporada de corridas, el sector del toro también pide ayudas”.

Tradicionalmente, la posición del PSOE siempre ha sido apoyar la tauromaquia con fondos públicos, una postura que choca con la de su otro socio de Gobierno, Unidas Podemos, defensor de los derechos de los animales y partidario de no inyectar subvenciones al sector. La pregunta es si los toros se convertirán, ahora que el coronavirus arrecia, en un nuevo elemento de fricción y controversia en el Ejecutivo de coalición.

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