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Más Europa, más Sevilla, ¡más cine!

La 18 edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla consolida una arriesgada propuesta que muestra el poderío de la producción continental

Juan-Carlos Arias
Juan-Carlos Arias
Agencia Andalucía Viva. Escritor
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análisis

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Sevilla es una de las mecas del cine europeo gracias a un festival que, en su 18ª edición, consolidó sus activos. Antes, a finales de los años 70, hubo varias iniciativas de eventos cinematográficos que no cuajaron. Pocas ediciones registraron una cita internacional que acabó basculando hacia la temática deportiva. La ciudad, eso sí, atrapaba cineastas, rodajes, más una incipiente industria audiovisual y del cine que situaba a la capital andaluza sobre lo conocido del desierto almeriense para los westerns. Esa industria, ese mercado, se acabó asentando gracias a la creación de Canal Sur, el radiotelevisivo canal autonómico. La globalidad de la Europa del cine, más una creatividad que arranca en un público local exigente, consolidaron un certamen (SEFF) con presente y futuro.

La última edición del SEFF se celebró entre los días 5 y 13 de noviembre. Daba paso al Festival Iberoamericano onubense y hace los honores del festival malagueño, centrado en el cine español. El SEFF, no obstante, va más allá de su etiquetado ‘cine europeo’. Tiene mucho más que lo programado, una ciudad encantada de recibir a sus visitantes. 

Una edición de poco trámite

Empezaremos por el final. El Jurado del SEFF lo presidía un cineasta alemán, Christian Petzold. Acumula un prestigio que a muchos se antoja relativo por lo que oficiaría en tal cargo. El veredicto fue unánime sobre una cinta, Great Freedom, centrada en los amores homosexuales carcelarios, los de ida y vuelta. Dicen los entendidos que la apuesta es por la ortodoxia del celuloide, pero vemos que el cúmulo de premios (Giraldillo de Oro y otros galardones) fue acaparado por lo ‘políticamente correcto’ en tiempos donde el lobby LGTBI es poderoso. Hasta una guía oficial del SEFF se centraba en la diversidad sexual bajo título ‘Queer’. Nada que objetar a lo que antes era tabú o no existía

La sentencia del Jurado ha obviado en sus galardones la mirada de autor cinematográfico, muy extendida por la Europa del séptimo arte. Había mucho donde elegir con temáticas omnipresentes (mafia, conflictos personales, de pareja, soledad, jungla urbana, reivindicación de minorías, etc…). El palmarés del evento que comentamos olvidó a títulos que merecían más que el aplauso de quienes disfrutaron las cintas en premieres (Para Chiara, Memoria, Ahed’s knee, Diarios de Otsoga o Espíritu Sagrado, Isla de Bergman, Medea, París-Distrito 13…). Hay bastantes más ejemplos de valía, mensaje y arte que harían más larga la lista.

Paradójicamente, algunas de las películas citadas han sido premiadas en otros certámenes que asumen distintos horizontes a la hora de avalar el talento. El papel del director del SEEF, José Luis Cienfuegos, pareció encorsetado. Los avales institucionales, sobreoferta de cintas a concurso y secciones dignas de más fomento por su popularidad entre el público y expertos avanzaba y pausaban el ritmo del festival.

Eso sí, en los photocalls había mucho más figurante que merecido talento y respeto artístico. El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, estuvo ausente de los principales actos donde Sevilla debería estar más arriba en el rango institucional ante tan relevante cita. Antonio Muñoz, mientras Espadas logra acta senatorial e intenta recuperar el poder andaluz al PSOE, estaba demasiado solo en las tarimas donde la autoridad debe ser más nutrida.     

De otro lado, las sedes que reparte el SEFF demostraron sus limitaciones sobre llenos casi totales en todas las proyecciones y actos. La cita va a más y hay público, más expertos, que aprecian el buen cine que se hace. El imponente teatro Lope de Vega, el Alameda y los cines Nervión se quedaron literalmente pequeños.  

Excelentes secciones

Uno de los mejores activos del SEFF son las secciones ajenas a la que compite por el Giraldillo. ‘Las ‘nuevas olas’ reflejan el pálpito y tendencias de un dinámico y creativo cine europeo. Predomina la no ficción y el relato de la realidad sobre el guion de que el arte interpreta de lo inventado. Black Medusa, Atlantide, 1970, Futura, Guerra e pace, Feathers podrían ser unos ejemplos del buen hacer fílmico.

Otros apreciables títulos se programaron en la sección Revoluciones permanentes e Historias extraordinarias, así como lo seleccionado por la European Film Academy. Entre lo extra del SEEF acudieron cintas clásicas, cine mudo y lo que se cuece en los laboratorios del séptimo arte. Además, títulos como Pan de limón y semillas de amapola, del lebrijano Benito Zambrano, sumaron las primicias.

El guiño local se remató con cortometrajes, títulos españoles y Panorama andaluz, donde predominó el talento vía documentales excelentes: Horacio Hermoso, último Alcalde; Curro Romero, maestro del tiempo; Pico Reja, Rock’n roll is not dead (lo centra Sammy-Los labios, hijo del mítico rockero local Silvio), The Storm más la última película de las siete que proyecta el polifacético Gonzalo García Pelayo (Dejen de prohibir).

Un gran equipo de trabajo hizo posible que la 18 edición del SEFF no pasara de largo entre críticos, público y artistas para que Sevilla tenga un ‘color especial’ centrado en el cine del viejo continente. No se olvida en el SEFF el contexto andaluz y español que resucita a la capital de la Giralda tras difíciles tiempos. Cuando sólo nos llegaba el cine desde la pequeña pantalla.   

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