Hoy se celebra el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, y para acabar con ella, hay que abordar las situaciones de vulnerabilidad de quienes la sufren, ya que todas conforman una misma realidad para las personas y familia, (especialmente en los últimos años a raíz de la crisis en nuestro país) que han visto cómo la pérdida del empleo o la baja calidad del mismo, la irrupción de una enfermedad grave, la pérdida de la vivienda o los recortes sociales ocasionaban una reducción de sus recursos y apoyos disponibles, mientras se incrementaban las necesidades a cubrir. En nuestro país más de 540.000 de estas personas estaban en situación de extrema vulnerabilidad.

La Cumbre Social Estatal reclama que la erradicación de la pobreza sea prioridad política

Una cuarta parte de la población de la Unión Europea (113 millones de ciudadanos y ciudadanas) vive por debajo del umbral de pobreza. En España, la cifra supera los 12 millones de personas según el índice europeo AROPE (At Risk of Poverty and/or Exclusion), medido a través de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE.

Con motivo del 17 de octubre, Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, la Cumbre Social Estatal “exige a los partidos políticos que, de cara a las elecciones generales del próximo 10 de noviembre”, que “defiendan políticas inclusivas que permitan un crecimiento económico que beneficie a todas las personas. Especialmente a los grupos con mayor riesgo como son las familias con menores a su cargo, jóvenes, inmigrantes, mujeres, personas desempleadas, y personas mayores”.

En un comunicado la Cumbre Social Estatal, formada por más de 120 organizaciones sociales y sindicales, reclama a los partidos políticos “que se comprometan a poner en marcha una Prestación de Ingresos Mínimos que garantice que las personas sin empleo y sin unos recursos económicos mínimos puedan atender sus necesidades más esenciales y las de sus familiares a cargo. También demanda soluciones para hacer frente a las nuevas formas de pobreza, que alcanza incluso a las personas empleadas en situación precaria”.

Transcurridos más de seis meses desde la aprobación por el Consejo de Ministros de la Estrategia Nacional de Prevención y Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social 2019-2023, “urge su desarrollo con carácter multidimensional (rentas, empleo, pensiones, educación, sanidad, vivienda, energía, políticas sociales, etc.) y su dotación con recursos e instrumentos suficientes”, afirma en su comunicado.

Cruz Roja, que en 2018 atendió a más de 1.700.000 personas pobres

Las consecuencias de la precariedad aún persisten para muchas personas y familias en nuestro país: sólo en 2018, Cruz Roja atendió a más de 1,7 millones de personas desde sus programas de intervención social y más de 540.000 de estas personas estaban en situación de extrema vulnerabilidad y recibieron apoyo mediante respuestas específicas como ayudas económicas, entregas de alimentos y material escolar, que se combinaron con otras acciones como el apoyo educativo, las actividades de acompañamiento o la formación en competencias para encontrar empleo que les permita mejorar su situación.

Las personas y el planeta deben de estar en el foco de las políticas y por delante de los intereses económicos, comerciales y estratégicos

En 2018, la atención a estas personas en situación de extrema vulnerabilidad sigue siendo una prioridad para Cruz Roja. Durante los primeros 8 meses del año, se han atendido a 5.600 personas a través del programa de prevención de la exclusión escolar, 57.300 personas han recibido atención urgente a necesidades básicas y se ha prestado atención integral a más de 10.100 personas sin hogar, entre otras intervenciones. En total, durante este periodo, 140.000 personas han participado en estos proyectos de extrema vulnerabilidad.

La pobreza multidimensional afecta a casi un cuarto de la población mundial. Este concepto fue propuesto por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para medir, más allá del ingreso monetario, las carencias múltiples y simultáneas que enfrenta gran parte de las personas que habitan planeta. Se trata de poner la lupa sobre derechos como la salud, la educación, la vivienda, el trabajo, el acceso al agua, al saneamiento o una nutrición adecuada. Al optar por este enfoque se observa que millones de personas quedan descartadas para que se garanticen sus derechos.

Recientemente, tras la Asamblea de Naciones Unidas en la que intervinieron Gobiernos de todo el mundo, la Asamblea de los Pueblos (encuentro paralelo a la Asamblea de la ONU) declaraba: “Personas de todo el mundo, en cada país, cada día, sufren los efectos superpuestos de la desigualdad, la pobreza, la violencia, la discriminación, la militarización, la degradación ambiental y la disminución de sus derechos. Ya no aceptamos esta situación como la norma”.

Es urgente que los Gobiernos de todo el mundo actúen con urgencia y determinación; deben cumplir los compromisos internacionales asumidos en materia de lucha contra la pobreza y protección del planeta; especialmente en el marco de la Agenda 2030. No hay tiempo y de poco sirven discursos que no vengan acompañados de políticas públicas que garanticen cambios en el sistema que rige el mundo.

Derechos de los pueblos frente a los intereses de las empresas

Estos días cientos de organizaciones en nuestro país llevan a cabo actividades para denunciar que, a pesar del crecimiento económico, cada día aumentan las desigualdades entre personas de un mismo barrio, pueblo, país o zona económica. En el marco de la campaña “Pobreza Cero” animan a la ciudadanía a moverse, sin esperar ni un minuto más, para que la quietud de los actuales gobiernos y poderes económicos frustre aún más las esperanzas de un futuro en común en un mundo más justo, pacífico, sostenible, solidario e inclusivo. Reclaman que las personas y el planeta deben de estar en el foco de las políticas y por delante de los intereses económicos, comerciales y estratégicos.

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