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Maroto asegura en el peor momento de la pandemia que Iglesias provocará un “destrozo” en la economía

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El Gobierno acaba de reconocer que ha cometido errores de gestión en los primeros días tras el estallido de la pandemia. Una actitud que le honra y que viene a recordar que el PP aún no ha pedido perdón por sus mentiras en el 11M, ni por el desastre del Prestige, ni tampoco por las decisiones macabras que adoptó cuando el Yak 42 se estrelló de forma trágica en el monte Pilav. Ya vamos para un mes de tragedia y drama nacional y cabría preguntarse qué medidas concretas han propuesto los populares para resolver el colapso de UCIS y Urgencias; qué ideas tienen para comprar material sanitario en el mercado extranjero (más allá de los aviones de Díaz Ayuso que se han extraviado en algún lugar desconocido, como aquellos de la mítica serie Perdidos); y qué propuestas barajan para afrontar el derrumbamiento general de la economía. La respuesta es ninguna. Un enfurecido Pablo Casado se limita a arrojar piedras contra la Moncloa, como un CDR antisistema, y Cayetana Álvarez de Toledo hace retórica y lírica, realismo mágico argentino con toques de navajeo portuario y bonaerense.

En tiempos de apocalipsis surge lo mejor y lo peor de cada casa, la grandeza y la mediocridad, el héroe y el villano. Pero en este país que se ha convertido en una infinita sala de Urgencias donde reinan el caos, la confusión y las lágrimas parece que ya no hay castos, solamente enfermos, hipócritas, maniacos y locos, como dijo Anatole France. La última aportación de un portavoz del PP a esta extraña pesadilla que viven los españoles es otra intervención ruidosa, desagradable, que solo viene a alimentar la sensación de inseguridad, de miedo y de tristeza de los ciudadanos. Hablamos de Maroto el de la moto. Esta mañana el señor ha debido levantarse con el pie izquierdo, apocalíptico, distópico, quizá algo estresado e influido por los efectos dañinos de tantos días de confinamiento, que ya va pasando factura, y no ha encontrado una mejor manera de hacer un bien por la sociedad que liberar hormonas arreándole al Gobierno, que hace lo que puede ante el infierno en la Tierra. El portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Senado ha cargado contra la “ineficacia y soberbia” de Pedro Sánchez, al que califica como “el peor presidente del Gobierno de la historia de la Democracia”. Menos mal que sus señorías del PP iban a ser constructivos, menos mal que iban a remangarse y a remar todos a una. Ellos se vanaglorian de ser un partido de Estado, gente leal en estos momentos de zozobra nacional. Pero a las primeras de cambio a todos ellos, también al “moderado” Maroto, les sale el hooligan que llevan dentro, el airado exaltado, y también el manual de política basura del que van tirando, sin rubor, desde hace años.

En una entrevista en TVE, Javier Maroto ha criticado la “incapacidad” del jefe del Ejecutivo en “la peor crisis” desde la Transición. “Actúa como si todo lo que hace está bien y no reconoce errores que son evidentes”, ha afirmado, al tiempo que alerta sobre las “consecuencias del destrozo económico” que, a su juicio, está provocando el vicepresidente segundo del Ejecutivo, Pablo Iglesias, a cuenta de la crisis del covid-19.

“Quien manda en el Gobierno de Sánchez es Iglesias. Las medidas se están tomando en contra de lo que dicen los sectores económicos”, asegura el portavoz popular. Ahora bien, ¿qué otra cosa puede hacer un ministro sino gastarse hasta el último céntimo de los Presupuestos con tal de salvar las vidas de sus compatriotas? ¿Qué otra alternativa le queda al Gobierno, dejar que se muera la gente para salvar la inflación, el déficit, la prima de riesgo, el PIB y otras monsergas económicas?

Maroto, que siempre se ha jactado de ser el centrado del partido (menos mal, cómo será el extremista) ha batido el récord de dislates por minuto que un político puede decir en televisión, como que Sánchez pretende aprovechar sus decretos contra la pandemia para firmar los indultos de los presos independentistas catalanes o para blindar a Iglesias en la comisión delegada del CNI. Muy bien Maroto, eso es, dando ejemplo de mesura y templanza mientras se nos hunde el país. Es justo lo que necesitábamos: mezclar churras con merinas, meter en la misma coctelera el covid-19, el procés, las cloacas del Estado, Venezuela y otras miserias y agitarla con fuerza a ver si de ahí salen unos puntillos más en las encuestas electorales de Tezanos.

Tras despacharse a gusto repartiendo estopa, Maroto ha tratado de aparentar que en el PP son buenos chicos y no feroces pandilleros de la derecha gamberra, y ha cerrado su brillante intervención en TVE garantizando que el PP “va a estar a la altura de una emergencia nacional”. En ese momento la carcajada que se ha podido escuchar en la “España de los balcones” ha sido tremenda y los guitarristas, flautistas, tenores de ópera, rapsodas, magos, gaiteros, actores y demás artistas que cada tarde a las ocho en punto brotan como setas alimentadas por el miedo al virus han enmudecido ante semejante interpretación digna del método Stanislavski. Y es que estar encerrado en casa tanto tiempo le destroza los nervios a cualquiera. Maroto ya empieza a dar síntomas del enclaustramiento. Que se tome la pastillita, que esto va para largo.

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