¿Pero qué demonios es Tsunami Democràtic?, se preguntan preocupados y sorprendidos los máximos responsables del Ministerio del Interior. El titular del departamento, Fernando Grande-Marlaska, ya ha ordenado una investigación para tratar de llegar hasta los organizadores de una iniciativa popular que a través de las redes sociales, y bajo este prosaico nombre, ha logrado movilizar a cientos de miles de personas en las cuatro provincias catalanas. La inmensa mayoría de las protestas ciudadanas contra la sentencia del Tribunal Supremo han sido pacíficas, pero es cierto que cierto sector de los manifestantes consiguió paralizar las grandes infraestructuras de Cataluña, como el aeropuerto del Prat, la estación de Barcelona Sants y no pocas carreteras, entre ellas las autovías y autopistas más importantes.

Algún que otro tertuliano del programa Al Rojo Vivo de La Sexta apuntaba esta misma mañana que detrás de Tsunami Democrátic están los mismos actores políticos y sociales que han promovido el “procés” en los últimos diez años y que han decidido pasar a nueva fase del movimiento soberanista, una nueva pantalla de protesta cívica mucho más contundente y airada tras la sentencia del Supremo. Es decir, de la “revolución de las sonrisas” hemos pasado a la sentada en medio de una autopista o vía de alta velocidad. Así, según los expertos, tras Tsunami Democràtic, una plataforma que en unos pocos días ha conseguido aglutinar a más de 100.000 ciudadanos catalanes empleando únicamente un grupo de WhatsApp, se encontrarían el expresident Carles Puigdemont, hoy fugado en Waterloo; el actual presidente Quim Torra −que no pierde la oportunidad de alentar a los CDR, el ala más dura del soberanismo radical−, y responsables de partidos como la CUP, ERC y de las asociaciones cívicas catalanistas. Por supuesto, todos ellos han negado que estén alentando acciones más expeditivas y radicales que pueden llegar incluso al enfrentamiento con los Mossos d’Esquadra y demás fuerzas policiales. El lanzamiento de vallas y objetos peligrosos contra los agentes, el peligroso empleo de extintores, la destrucción del mobiliario urbano y la paralización de vuelos comerciales o trenes de alta velocidad van más allá de la simple resistencia pacífica, la manifestación política y el libre ejercicio de la libertad de expresión.

Tal como se preveía, la jornada de ayer en Cataluña fue una demostración de protesta de una amplia masa social del independentismo perfectamente compatible con el Estado de Derecho. La propia Constitución Española ampara el derecho fundamental de los ciudadanos a la reacción cívica y a una huelga de país como la que previsiblemente paralizará Cataluña el próximo viernes. Sin embargo, todos los juristas de reconocido prestigio reconocen que tal derecho queda limitado, debe ceder, cuando se pone en peligro el orden público y la seguridad o se ven atacados puntos neurálgicos esenciales para el buen funcionamiento de una sociedad como las infraestructuras aéreas, ferroviarias y por carretera. Entonces ya no estaríamos hablando de legítimas protestas ciudadanas sino de actos de sabotaje y estragos que ponen en grave riesgo la seguridad de personas y bienes.

De ahí que Grande-Marlaska haya dado ya la orden a las fuerzas de seguridad del Estado para que investiguen quién está detrás de Tsunami Democràtic, principal promotor de las protestas en el aeropuerto de El Prat. “Por supuesto que hay investigaciones, tenemos unos servicios de Inteligencia eficaces y terminaremos sabiendo quién está detrás de estos movimientos del Tsunami Democrátic”, ha asegurado el titular de Interior a Europa Press.

Preguntado por las movilizaciones que se vivieron ayer en Cataluña y que afectaron a las grandes infraestructuras, Marlaska ha mostrado su solidaridad con quienes tuvieron dificultades para coger su vuelo o un tren y ha defendido que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado han trabajado para garantizar el derecho a la movilidad. Ante la actuación policial, que cargó contra los manifestantes en dicho aeropuerto y en otros puntos de Barcelona como la Vía Laietana, el ministro socialista ha calificado como “evidente” que se actuó con proporcionalidad.

“Los Mossos estuvieron en primera línea como les corresponde en la salvaguarda del orden público. Queda manifiesta la proporcionalidad, solamente ver el lanzamiento de vallas o extintores, cuestiones que trascendían a una manifestación pacífica”, ha afirmado, recalcando que hubo agentes heridos y las imágenes “lo dicen todo” sobre cómo se actuó.

El Gobierno ha puesto por tanto la diana en Tsunami Democràtic, una plataforma de protesta ciudadana que ha demostrado su capacidad para poner en movimiento grandes masas de manifestantes. Los expertos policiales están sorprendidos ante la eficacia de este tipo de iniciativas que con escasos recursos –el uso de los teléfonos móviles y las redes sociales– consiguen poner en jaque, en apenas unas horas, un territorio extenso como Cataluña. De hecho, los responsables policiales sospechaban que algo grande se preparaba ayer con motivo de la notificación de la sentencia. Los cuerpos policiales estaban avisados y aun así fueron incapaces de evitar un colapso de las principales infraestructuras que afectó a miles de viajeros y turistas. Llama la atención, por ejemplo, que decenas de manifestantes y activistas pudieran entrar en el aeropuerto del Prat con billetes previamente falsificados o incluso comprados en taquilla. Una vez más, tal como ocurrió el 1-O, cuando los votantes escondieron las urnas en sus casas y hasta en colegios y parroquias, la imaginación del movimiento soberanista ha ganado la partida a las fuerzas policiales. Los responsables de Interior reconocen que prever y evitar este tipo de activismo ciudadano radical resulta complicado. Y es que frenar la voluntad de dos millones de catalanes es tanto como pedir un imposible.

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1 Comentario

  1. La República Catalana es, es mucho república para un estado fallido y medieval. Catalunya es camino a seguir en busca de futuro.Ahí reside su fuerza y el temor de borbónia. Los diferentes Pueblos que configuran la Península Ibérica ja están tomando consciencia del significado del yugo y las flechas. El yugo que nos pusieron y las flechas que nos amenazan si no nos doblamos a sus deseos. Hoy los falangistas de franco y los de ahora son los mismos con un toque de color diferente. Un «verdoso» cargado de botes de sardinas vacíos no nos impone ni respeto ni estima. Conocemos su falta de dignidad y respeto por el Pueblo. Más bien nos recuerda los cadáveres de nuestros antecesores asesinados y en las»cunetas». Por defender la dignidad y soberanía del Pueblo con, su legalidad.

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