Sentado en el suelo, la espalda apoyada contra el tronco del cerezo más viejo, la boina calada cubriéndole los ojos para evitar la cegadora luz del sol del mes de junio, Orencio, se había quedado dormido vigilando los frutales. La edad hace que las personas duerman más por el día que por la noche, y si te pones a la sombra, a las tres de la tarde en un día caluroso de verano después de haberte empapado con un plato de alubias pintas con su costilla y su morcilla y medio litro de vino, el sopor es inevitable.

Todos los años los chavales del pueblo se ofuscan con los cerezos de Orencio y en una semana acaban engullendo todas las cerezas dejándole al dueño a verlas venir. Pero este año, sin otra cosa mejor que hacer, se ha propuesto impedir que eso ocurra. Así que, a partir de la hora de la comida, que es cuando los chavales salen de casa y no saben qué hacer, se ha ido con un saco y la bota de vino, a vigilar los frutales para impedir el expolio.

Orencio se ha despertado porque un rayo de sol que se cuela entre la frondosidad de los cerezos le daba de lleno en los ojos. Ya no tiene la boina encima. Se despereza, y echa una mirada a su alrededor sin levantarse del cómodo asiento donde ha estado dormitando más de dos horas. A sus pies, observa que alguien le ha dejado una teja en la que reposan una veintena de cerezas verdes. A su derecha, y al alcance de la mano tiene la boina. Cuando se dispone a cogerla para ponérsela, tienta con la mano algo viscoso dentro de la chapela. Se mira la mano y observa como la mierda le resbala entre los dedos. Orencio sabe perfectamente quién ha sido y lo pagará caro.

Más o menos a la misma hora en la que Orencio despierta de su siesta, Nolasco está segando alfalfa a un par de kilómetros. Nolasco tiene problemas de movilidad. Una enfermedad degenerativa le va girando los pies de forma que cada vez los arrastra más. Tanto, que ya no le es posible andar más de treinta metros sin acabar tropezando y cayendo de bruces. Por eso, cuando acude a realizar las pocas tareas del campo que necesitan poca movilidad pero que están lejos del pueblo, se desplaza en un carromato tirado por una pequeña burra. Mientras siega la alfalfa a dalladas, el carro, lo ha dejado fuera de la vista, al pie de una loma bajo la sombra de un gran roble. Allí, en una fuente que mana agua fresca, ha dejado sumergida la botella de vino. La merienda, está a la sombra, en el carro. La burra pasta plácidamente sobre el campo ya segado. Fatigado, Orencio monta en la burra y se acerca a la loma a merendar. Cuando mira la botella de vino, se da cuenta que ya no contiene el líquido rosado de antes sino uno amarillento y con espuma. ¡Se han meao, los hijosdeputa! exclama Nolasco. Cuando abre la fiambrera, la ensalada campera ha desparecido y en su lugar hay otra gran mierda humana. ¡Esto ya es el colmo! Este chaval merece un escarmiento.

Zoilo, es un chaval de trece años, de cara angelical, pelo blondo, corto y siempre bien peinado con una raya perfecta. Monaguillo, destacado en la escuela por su buen comportamiento, aunque sus compañeros siempre dicen que él es el culpable de cualquier trastada anónima, y por sus buenas notas, últimamente está en el punto de mira por sus trastadas maliciosas. Aunque ha sido acusado muchas veces de gamberradas de mal gusto, su fama de buen chico le ha ido evitando castigos por la incredulidad de que un niño tan educado, buen estudiante y ojito derecho del cura, pudiera ser el causante de tamañas golfadas. La suerte empezó a abandonarle el día en el que, alguien tiñó con pintura roja el agua del lavadero. Todos pensaron en Caín, un chaval un tanto asocial, que no frecuenta la iglesia, cuyas notas son regulares y cuyos padres vienen amancebados y en pecado. Pero ese día Caín, se había roto un brazo y estaba en el hospital. Cuando los chavales fueron reunidos en el ayuntamiento, todos acusaron a Zoilo. Pero, el alcalde, el cura y el secretario, se negaban a dar credibilidad a la acusación y el suceso quedó sin castigo.

Hoy, Zoilo se ha pasado de rosca y ha cometido, de nuevo un error de bulto. Primero porque Caín está fuera del pueblo en unas colonias veraniegas y segundo porque entre sus acompañantes está el Piti, un chaval que no sabe guardar un secreto y que todo lo cuenta.


Marketing

Si en un tetrabrik hay un líquido blanco que huele a leche, pone leche en el envase y sabe a leche, es que es leche.

Rivera y sus compinches, llevan años oliendo a fascismo. Desde que allá por 2009 acudiera a las elecciones europeas con los fascistas de Libertas presididos por el multimillonario Declan Ganley.

Rivera es un Zoilo más. Un tipo bien peinado, bien vestido y sobre todo con muchos valedores influyentes que han realizado, a través de los medios de incomunicación, adoctrinamiento y difusión del pensamiento único, una tremenda campaña de márquetin para hacer pasar un veneno, por un efectivo reconstituyente.

En el mundo actual, la publicidad y los medios de comunicación son dios. Hay chavales que no serían capaces de escribir un texto de cien palabras, que además, si lo hicieran, de cada cinco, tres estarían escritas con faltas de ortografía y que sin embargo se ganan la vida como influencers (influyentes en castellano) en las redes sociales a base de recomendar este o aquel producto. Porque en esta coyuntura tan superficial a la que nos hemos dejado llevar, la imagen es lo más importante. Hasta tal punto que puedes ser el mayor canalla del mundo pero si tienes dinero y poder y por tanto, puede hacer que tu imagen sea divina, tienes garantizado el éxito y la admiración.

Rivera, Arrimadas y su compañía teatral de pésimos actores, son el paradigma de esta situación. Aupados al cielo por cada una de las encuestas electorales que se han llevado a cabo cercanas a otras tantas elecciones, desde que aparecieron en el mercado del sufragio, siempre han quedado muy por debajo de las expectativas otorgadas de forma interesada. No importaba. Porque el interés estaba en ser capaces de encauzar el voto de una parte del electorado disconforme con el sistema. Un voto timorato inconforme con el régimen pero que no quiere cambiar el régimen. Su granero de votos está en la estulticia, la ignorancia y el sentimiento de pertenencia al grupo que es lo único que te queda cuando tienes carencias de personalidad que te llevan a ser un pusilánime político y un miedoso de la coyuntura. Cuando te crees que el medio no condiciona tu vida y crees que uno es rico o pobre por las actuaciones individuales y no por las normas y condiciones que unos pocos establecen para todos los demás.

Su calado social y su razón de ser está en la estrategia sacada a la luz por eldiario.es en el que en un informe interno de este grupo de teatro para aficionados discapacitados que es Ciudadanos, se jacta del éxito de la estrategia de la crispación que es reproducida en grandes titulares por la prensa en general. En este artículo de Ctxt el gran Jonathan Martínez, lo explica con teoría sociológica y todo.

Claro que todo tiene su riesgo. Porque, cuando todo es luna de miel entre los intereses de los capos del Régimen y la compañía de malos actores, la prensa tapa sus excesos, como el comportamiento de matón de patio de colegio de uno de los máximos representantes de esa formación, uno que ha pasado por todos los partidos políticos: PSOE, PP y que, reposado en este Milli Vanilli de la política, ahora produce exabruptos para la formación de artistas lisonjeros naranjas. Pero cuando el tonto deja de ser útil, porque se ha creído su papel de salvador y cree poder volar solo, esa estrategia de macarras sobreprotegidos, se vuelve en su contra y como Zoilo en la historia que introduce este artículo, en su pedestal de inmunidad e impunidad en el que viven, se pasan de la raya. Entonces, los medios de incomunicación, comienzan a advertir en sus titulares de lo que esta gente es capaz y a dinamitar su fama y su fachada de chico bueno que nunca ha roto un plato.

En este mundo en el que la imagen, el humo y la desvergüenza convertida en virtud, es el principal motor de empatía, se da la paradoja de que los que los políticos que visten con corbata y traje de seda son unos ignorantes mangantes que se tienen que inventar titulaciones académicas y másteres para presumir de lo que no tienen y que queda en evidencia en cuanto abren la boca, y los desarrapados que osan acudir a ver al rey en camisa de manga corta o camiseta y tienen el pelo largo y/o con rastas, son doctores en sus materias con infinidad de menciones y matrículas de honor y con trabajos bien remunerados que han dejado por el servicio público cobrando menos de lo que cobrarían fuera de la política. Los otros, los de los trajes caros y formación inventada, se suben el sueldo hasta dónde pueden porque fuera de la política no serían capaces de ganarse la vida.

Qué mundo más indecente hemos creado que aclamamos y nos fiamos, por su imagen, de los que se nos cagan en la boina y crucificamos a los que nos podrían salvar de la miseria.

Salud, feminismo, república y más escuelas (públicas y laicas).

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Pasé tarde por la universidad. De niño, soñaba con ser escritor o periodista. Ahora, tal y como está la profesión periodística prefiero ser un cuentista y un alma libre. En mi juventud jugué a ser comunista en un partido encorsetado que me hizo huir demasiado pronto. Militante comprometido durante veinticinco años en CC.OO, acabé aborreciendo el servilismo, la incoherencia y los caprichos de los fondos de formación. Siempre he sido un militante de lo social, sin formación. Tengo el defecto de no casarme con nadie y de decir las cosas tal y como las siento. Y como nunca he tenido la tentación de creerme infalible, nunca doy información. Sólo opinión. Si me equivoco rectifico. Soy un autodidacta de la vida y un eterno aprendiz de casi todo.

3 Comentarios

  1. Jesús, desde que nacemos nos hacen aprender día a día toda clase de respuestas y comportamientos. Nada de preguntas fuera de los guiones, nada de criterios personales por muy razonados que sean. Ellos son razonables los contestatarios racionalistas. Las mayorías se (de)forman así y si en algún momento les hiciera falta, pues nos «traducen liberalmente» los resultados de las elecciones no sea que no concuerden con sus encuestas y su prensa, radio y tvs.
    Mientras tanto tragamos, porque no nos queda más remedio, entre otros muchos, conceptos como «monarquía democrática»…
    ¡Vamos! Para … y no echar gota. ¡¡Porca miseria!!

  2. Muy interesante artículo. Ofrece muchas y buenas reflexiones. Lástima que haya tan pocas personas dispuestas a reflexionar. Y menos aún entre los políticos que podrían «remediar» la situación. Una situación que no tiene remedio porque afecta a la mayoría de la clase política y a la aún más mayoría de la sociedad. Felicito al Sr. Ausin. Tengo varias observaciones pero me detengo en alguna: «el título: Márketing». Me queda la sensación de que asocia «Márketing» con un texto que lleva a «porca miseria». El Márketing es una ciencia, una filosofía, una metodología. No es ni buena ni mala. No es ni bueno ni malo. Es una cosa u otra según el «objetivo, uso, contenido» que se le dé. Por otro lado, y desde un enfoque más riguroso, el «Márketing» se aplica a «temas empresariales: servicios, bienes de consumo o industriales». En el caso de la política, partidos o políticos a promocionar, entre los expertos se denomina «propaganda».
    Si equiparamos «mercado» con «votantes» podemos incorporar aquello de «si te engañan una vez es culpa del mentiroso pero si te siguen engañando… es culpa del engañado». Mi impresión personal es que hay mucha «actitud» filtrante en España. Y ya sabemos qué son y cómo determinan las actitudes. Y así va el reino de España… . ¡Sí!. ¡Porca miseria! Felcidades al autor que invita a pensar…

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