Marcos Peña no pudo esperar al relevo natural de su cargo de presidente del Consejo Económico y Social de España por el gobierno (hubieran bastado 4 meses de espera, para tener un nuevo gobierno), y dimitió el pasado mes de abril con un gobierno en funciones que no le podía sustituir. La urgencia aparecía justificada en su natural jubilación, pero no. Dejar a la institución que representaba sin presidente se debía, ahora lo sabemos, a su pase a la empresa privada. Un caso más de puertas giratorias.

Cuando todavía no se habían celebrado las elecciones generales del 28 de Abril, Marcos Peña presentó su renuncia ante la insistencia de la farmacéutica Rovi, que no podía esperar más su incorporación a su consejo de administración en sustitución de Miguel Corsini, y por el que su salario se situará en lo habitual en estos casos, hablamos del entorno de los 250.000 eros.

Este es un ejemplo más de las puertas giratorias de los políticos en España, con la salvedad de que el ya expresidente del CES, no tiene incompatibilidad temporal para incorporarse a la empresa privada.

Como se ha podido conocer ayer, tras la reunión de la junta de accionistas de la farmacéutica madrileña, nombraron como consejero independiente externo a Marcos Peña, una figura conocida por su labor de árbitro mediador en conflictos laborales, como el de los estibadores o el de Eulen y el aeropuerto de El Prat.

Peña cubrirá el hueco que deja en el consejo de administración de la farmacéutica madrileña Miguel Corsini, el expresidente de Renfe, que ocupaba el puesto desde hace 12 años y que se vio salpicado por el caso de las tarjetas de Caja Madrid y por el que fue condenado en octubre pasado a una pena de cuatro meses.

Otro ejemplo más de esta practica poco ética, tras la incorporación de la exvicepresidenta del Gobierno del PP, Soraya Sáez de Santamaría al Grupo Santander, y como informó Diario16, con unos emolumentos de 600.000 euros.

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