Esta maniobra del Juez Marchena solo puede significar una huida hacia delante de Manuel Marchena, una vez que haya podido comprobar de primera mano la poca predisposición del nuevo gobierno de Pedro Sánchez a nombrarle presidente del CGPJ y seguir protegiéndole.

Marchena se comprometió por escrito a reconocer la eficacia la sentencia del TJUE sobre la inmunidad de Junqueras, sabiendo que el político catalán ya estaba condenado y que su situación de prisión preventiva podía transformarse en cualquier momento en la de penado, lo que el magistrado del Tribunal Supremo aseguraba que no tenía que suponer óbice alguno para su cumplimiento.
En la carta que Manuel Marchena, presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, hizo llegar al Tribunal de Justicia de la Unión Europea el 14 de octubre de 2019 se decía claramente que acataría lo que el Tribunal dictaminara, tanto si Oriol Junqueras se encontraba en situación de prisión provisional como cumpliendo condena.

Sin embargo, a través de la decisión que acaba de hacer pública hoy jueves la Sala del Procés, Oriol Junqueras no podrá ir a Estrasburgo para tomar posesión en el Parlamento Europeo. No será puesto en libertad, tal y como se solicitaba por parte del TJUE, y además ordena ejecutar la condena por inhabilitación, sin necesidad de que el Pleno del Parlamento Europeo se pronuncie al respecto mediante el suplicatorio. Así lo ha acordado, contrariamente a lo que podía esperarse desde que el 14 de octubre pasado Marchena dijo públicamente que acataría la sentencia del TJUE  “con independencia de la situación de prisión preventiva o penado que afecte a D. Oriol Junqueras i Víes”.

Esta decisión resulta totalmente inesperada desde el punto de vista de la seguridad jurídica, toda vez que si Marchena retrasó la inhabilitación de Junqueras fue precisamente para que diera tiempo a que se conociera la sentencia del TJUE sobre su inmunidad. Lo que no tiene sentido ahora es que se de curso a la inhabilitación sabiendo que el político catalán tenía inmunidad antes de que se le condenara, y después de que el presidente de la Sala del Procés se hubiera comprometido por escrito a acatar la decisión del Tribunal de Luxemburgo.

Esta maniobra de la Sala segunda del Tribunal Supremo solo puede significar una cosa, esto es, una huida hacia delante de su presidente, Manuel Marchena, una vez que haya podido comprobar de primera mano la poca predisposición del nuevo gobierno de Pedro Sánchez a nombrarle presidente del CGPJ y seguir protegiéndole.

De esta forma, al abrazar además la tesis explosiva de la Junta Electoral Central, las Salas 2ª y 3ª del Tribunal Supremo han decidido hacer un frente común y protegerse por su cuenta de las más que previsibles querellas y demandas de responsabilidad que les va a ocasionar esta sorprendente deriva antieuropeista y reaccionaria.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

2 Comentarios

  1. TEMEN QUE DESDE ERC SE DESTAPEN TODA LA MIERDA QUE HAY EN LA ESPAÑA BANANERA. Y ENTRE ELLAS LA ESTAFA A MAS DE 305.000 FAMILIAS EN EL ROBO BANCO POPULAR. NUESTRA UNICA BANDERA ES LA EUROPEA LA ESPAÑOLA NO DEFIENDE AL PUEBLO.

  2. ¿desde cuando la cosa va de tener sentido? Lo que no tiene sentido es que un grupo mafioso los de los 40 años de pujolismo hayan pretendido robar parte de un Estado Aunque tiene sentido: robas prevarias corrompes y lo siguiente es ya robar un trozo de nación

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

1 × 4 =