Durante el juicio del Procés he oído voces de todos los colores hablando bien de Marchena.

Pero ¿cuantas veces no hemos escuchado el ruido de las apariencias interesadas por fuera y sentido, por dentro, que la verdad era bien distinta?

¿Es que no tiene Marchena ningún amigo en Europa que le advierta del desastre de este juicio, y de la catástrofe que significaría mantener en prisión a los líderes catalanes hasta el día de la sentencia?

Y, si lo tiene, ¿ninguno de sus amigos europeos es lo suficientemente solidario, responsable, y valiente, como para declarar en público que está advirtiendo a Marchena?

¿Tan ignorada y aislada sigue España de Europa como para que a los políticos europeos no les merezca la pena dedicar un tiempo a hacer política para resolver el «asunto España» y, como si fueran políticos españoles de los peores, prefieran también dejar todo el conflicto en manos de la Justicia, en este caso, la europea?

¿Acaso siguen teniendo miedo en Europa a nuestros Tercios de Flandes?

Debe ser eso. Ahora entiendo la jura de bandera española organizada para el día 23 de junio por el Gobierno de España. Se celebrará a bordo del buque escuela de la Armada, el Juan Sebastián Elcano que está amarrado en el puerto de Kiel, que no por casualidad pertenece al Land alemán de Schleswig-Holstein, el mismo cuya justicia puso en libertad al president Puigdemont.

Y también entiendo que en España  hemos estado pagando con nuestros impuestos, durante 40 años de monarquía nacida durante el peor de nuestros pasados, los sueldos de jueces franquistas que nos convierten en la vergüenza de Europa.

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