El autor de este artículo, Javier Puebla, fotografiado por Jesús Marchamalo, amén de escritor excelente fotógrafo.

Llega el sobre, como todos los años, deseado y mágico, con mi dirección escrita a pluma y con tinta color aguamarina, pero…

Pero es un sobre delgado. ¿Este año no hay libro? Ya me había acostumbrado a Pessoa, Blixen o Cortázar… Quizá, me digo a mí mismo el gran Marchamalo ha regresado a su primer hábito de mandar una obra de arte firmada y numerada. Como es natural, y después de acariciar el papel, estandar, y de mirar el sello para ver si es una obra de arte camuflada (no lo es, Felipe VI), lo dejo sobre la mesa de mi despacho. Nada de abrirlo ya, que entonces se gasta enseguida.

Pero es demasiado delgado. Me puede la intriga. Me bebo dos vasos de Aquarius, desde que he dejado los vicios duros tengo vicios blandos de lo más extraño, y me doy un paseíto hasta la mesa del despacho. Definitivamente es un sobre demasiado delgado: allí dentro tampoco hay ningún grabado ni nada similar. ¿Lo abro? Pero si acaba de llegar, suelo dejarlo al menos dos o tres días. ¡A paseo! Me puede la curiosidad. Lo abro.

Un folleto, eso pienso, eso parece, pero no… es mucho más, aunque sí, también es un folleto apaisado y cosido con dos grapas en el centro: doce páginas, contando la cubierta y la contra, y dentro Robert Walser, un viaje a Lima, una caja de sellos, dos trocitos de la ciudad de Lisboa (podría explicarlo mejor, pero queda bien así) y ese título intolerablemente maravilloso del Vizconde Lascano Tegui: De la elegancia mientras se duerme…

Humm, no está mal. No está nada mal. Esta noche, cuando todos se hayan acostado, lo masticaré a voluntad y conciencia. De momento se me dibuja la sonrisa y agradezco, como siempre, el regalo: cinco tesoros pequeños íntimos y secretos de Marchamalo fotografiados por Miguel Linaza… me hacen pensar en el libro que ahora tengo entre manos, ESCARCHA, de Ernesto Pérez Zúñiga, y que me está encantando.

Somos 55 personas los que cada año recibimos esta suerte de crisma -este año en mi opinión susurrado- de Jesús Marchamalo. No lo vendería por nada del mundo, pero recomiendo a cualquiera que se haga con un ejemplar del pequeño folleto titulado El lenguaje secreto, si es que en verdad en verdad puede ser adquirido y encontrado.

(Mecanografía: Dolores Frutos)

 

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