La ministra para la Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera, participó en la apertura del evento “El Mar Mediterráneo y el Cambio Climático”, celebrado en el Pabellón España dentro de la Cumbre Mundial del Clima, COP25 donde pidió “reforzar las soluciones basadas en la naturaleza para crear círculos virtuosos en adaptación y resiliencia de zonas costeras” del Mediterráneo.

La mesa redonda reunió a Antonio Troya, director del Centro de Cooperación para el Mediterráneo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN); Enric Sala, explorador de National Geographic, y Gaetano Leone, coordinador del Plan de Acción para el Mediterráneo del Programa de la ONU para el Medio Ambiente.

“El Mediterráneo es un espacio azul cuasi verde para muchas cosas, afectado por la evolución de la temperatura y el cambio climático; concentra presión marina y también desde tierra y con poca capacidad de liberarse de las amenazas que le circundan”, señaló Ribera.

También recordó que el mayor espacio marino protegido de España, el Parque Nacional del Archipiélago de Cabrera, es un ejemplo de las medidas a tomar junto con instituciones a fin de cuidar estos ecosistemas, “pero se necesita hacer más cosas” en lo que debe ser una mayor cooperación por el Mediterráneo, más aún si lo que se quiere es llegar al objetivo de proteger el 30% de los mares del mundo para 2030.

“El Mar Mediterráneo es una de las regiones más vulnerables al calentamiento global y su biodiversidad es también una de las más amenazadas a nivel mundial”

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) ha considerado al Mar Mediterráneo como una de las regiones más vulnerables al calentamiento global y su biodiversidad es también una de las más amenazadas a nivel mundial, ha recordado Troya, quien además asegura que el 50 por ciento de las especies endémicas de este mar están en riesgo, y “protegerlas es una responsabilidad común”.

Para Enric Sala, “el mar es una víctima del cambio climático, se mueren peces, el coral rojo, esponjas de muchas especies, pastos marinos, pero también puede ser una solución” si se hace el esfuerzo por regenerar su capacidad de absorción de gases de efecto invernadero. “Dos tercios de las especies de este mar están afectadas por la sobrepesca y del 7% de la superficie del Mediterráneo que está protegida, en realidad solo un 0.04 por ciento está libre de la pesca. Hay que hacer más y alcanzar el 30 por ciento de protección si de verdad se quiere mantener”.

Por su parte, Leone ha expresado su confianza en que los planes para acelerar las acciones del Convenio de Barcelona hagan que los 22 países firmantes se comprometan con la protección de las zonas costeras, áreas protegidas y la disminución de las emisiones de dióxido de azufre de los barcos.

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